Universidades ofrecen carreras nuevas con poco sustento curricular

Seguridad, incendio y socorrismo; Administración de farmacias, Ciencias del seguro, Terapia ocupacional, entre otras, forman parte del listado de carreras que ofrecen varias universidades privadas.

Nadie controla el sustento curricular de las mismas y el Ministerio de Educación las registra siempre y cuando cumplan determinada carga horaria, aun cuando bien podrían tratarse de simples tecnicaturas.Para que una carrera universitaria pueda ser registrada en el  Ministerio de Educación y Cultura, la misma debe  tener una duración mínima de 4 años ó 2.700 horas cátedra. Toda duración inferior corresponde a un pregrado o tecnicatura, según se desprende de la Ley  3588/08, que se originó en el ámbito del Mercosur Educativo.

El Ministerio de Educación está obligado a registrar las carreras cuya carga horaria sea la señalada, pero no tiene potestad para intervenir ni controlar la malla curricular.

Es así como en la actualidad, en el listado de opciones académicas, las universidades privadas ofrecen carreras como: Seguridad, incendio y Socorrismo; Óptica y contactología; Ciencias del seguro, Administración de farmacias, Diseño de interiores, entre otras.  (ver infografía).

En algunos casos bien podría tratarse de meras tecnicaturas, pero las universidades las convirtieron en licenciaturas, valiéndose de  su autonomía.

En otros casos, las ofertas académicas  tienen nombres rimbombantes, aunque paradójicamente    las instituciones que las ofrecen no tienen ni una sola carrera acreditada ante la Agencia Nacional de Evaluación y Acreditación de la Educación Superior (Aneaes).

Es el caso de las alternativas académicas como "Ingeniería Geodésica Ambiental" o "Comercio y Negociaciones internacionales", "Administración de Cooperativas", entre otras carreras ofrecidas por las universidades.

Descontrol

En el Ministerio de Educación reconocen que las carreras hoy en día se habilitan sin estudios previos de factibilidad laboral y de necesidades del mercado.

En las condiciones actuales, es poco probable que las universidades puedan responder a los fundamentos que dieron origen a la carrera, a las expectativas de los estudiantes y mucho menos los estudios preliminares necesarios para asegurar la inserción laboral de sus egresados.

En ese sentido, es urgente  que el proyecto de ley de Educación Superior que se estudie y apruebe en el Parlamento próximamente, le otorgue al Ministerio de Educación mayor participación en el control de las carreras y sus mallas curriculares y no un papel meramente registral, como ocurre en la actualidad, debido a que la misma legislación así lo establece.
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