En la investigación, que ha sido publicada en Nature Communications, han participado también científicos de la Universidad de Lisboa y del IHE Delft Institute for Water Education (Países Bajos).
Los investigadores han estudiado los mares de fondo generados en el Océano Austral que viajan a través del Océano Pacífico antes de alcanzar las costas desde Sudamérica hasta Norteamérica. A pesar de originarse a miles de kilómetros de distancia, pueden alcanzar costas lejanas transportando enormes cantidades de energía, explica la UC en una nota de prensa.
"Estos oleajes son especialmente peligrosos debido a que sus periodos son muy largos, lo que intensifica la erosión costera y las inundaciones cuando alcanzan las zonas costeras, incluso cuando su altura es moderada", añade.
Sus impactos pueden amplificarse al combinarse con otros procesos costeros, como mareas altas o anomalías del nivel del mar, lo que puede causar daños en infraestructuras, pérdidas económicas y víctimas en las costas expuestas, sobre todo en zonas de América del Sur y Central, donde estos eventos han causado daños graves en repetidas ocasiones durante las últimas décadas, señala el estudio.
Además de un aumento en potencia y frecuencia del oleaje, los investigadores han identificado tendencias positivas en la altura y periodo de las olas.
En lugar de utilizar enfoques tradicionales, basados en parámetros integrados del oleaje, este trabajo se ha desarrollado con una metodología espectral, que permite aislar y analizar individualmente los mares de fondo del Océano Austral, evitando que su señal quede enmascarada por otros sistemas de oleaje dominantes.
Los investigadores del IHCantabria, Héctor Lobeto, Melisa Menéndez e Íñigo Losada, destacan que comprender estos eventos es esencial para mejorar la resiliencia costera, reforzar los sistemas de alerta temprana y apoyar la adaptación a largo plazo.
