Hace un siglo que abrió sus puertas la Academia

El 5 de junio de 1904, un grupo de estudiantes del Colegio Nacional de la Capital fundaba el club Nacional, cobijados bajo la sombra del majestuoso yvapovõ, cuya planta original ya no existe, pero de cuyas raíces volvió a crecer otra, donde se encuentra incrustada una placa que rememora el hito del nacimiento de una de las instituciones que en sus 100 años de existencia tiene ganado un sitio de privilegio y preponderancia entre las instituciones deportivas paraguayas.

No es nuestra intención escribir la historia del Nacional. Han pasado varias generaciones y solo algún estudioso de la historia deportiva del Paraguay, con tiempo y recursos económicos, podría bucear en la búsqueda cronológica de 100 años de historia de la institución tricolor.

La intención que nos mueve a realizar una somera semblanza de la entidad, que así como el Cerro Porteño es el club del pueblo, el Olimpia es el Rey de Copas, el Nacional se ha dicho que es la institución que tiene nombre y apellido, Nacional Querido.

Del seno tricolor han salido jugadores, que sin desmerecer a los que surgieron de otras entidades, aquellos han dado lustre y jerarquía a su club de origen. Ya por la década del 50 del siglo anterior, fue un jugador de Nacional el que fue el primer futbolista transferido a Europa. Su centrodelantero Andrada fue a Francia y a la fecha se han perdido sus huellas. También de Nacional fueron los pioneros que jugaron en Europa como Leongino Unzaín, quien fue transferido a Italia y cuyo destino actual se desconoce, y Florencio Amarilla (autor de tres goles contra Uruguay, en juego eliminatorio para el mundial de Suecia de 1958). Según referencias, Amarilla está empleado en España como fundador de un castillo, mientras que de Unzaín y Andrada nada se sabe.

Nacional inicialmente llevaba la denominación de Club Nacional de Fútbol hasta que por la década del 60, en una asamblea general extraordinaria, se modificó el nombre quedando solamente como Club Nacional. El motivo del cambio es que la institución tricolor había crecido y el fútbol dejó de ser su única actividad. En básquetbol llegó a conformar un respetable equipo, siendo el adversario de mayor peso para el Olimpia que por entonces monopolizaba todos los títulos en este deporte.

Otra actividad en que Nacional tuvo una etapa brillante fue el atletismo. Y será esta la oportunidad para rendir un homenaje a don Jorge Walter Larán Rojas, que aglutinó para la institución atletas de incipientes condiciones, que con la contratación de entrenadores profesionales, posteriormente lograron el título de campeón del atletismo paraguayo. Para llegar a la cima hubo de superar al Club Alumni, entidad formada al solo efecto de las prácticas atléticas y cuyo componentes provenían en su mayoría de ex alumnos del Colegio San José y entre quienes se encontraban los hermanos Zuccolillo, Alló, Osvaldo Rosa, que por entonces siempre aseguraban la primera colocación. Nacional con un plantel numeroso, que se entrenaba diariamente en una cancha auxiliar adyacente al estadio de fútbol, a partir del año 1958 apareció lidiando contra los atletas que por años no conocían de competidores. En esta evocación no podría olvidarse al señor Vicente Durán Campos, un español amante del atletismo, que junto a Larán y otros colaboradores llevaran al atletismo tricolor en la cumbre de cada torneo, ya sea en los organizados por la Federación Paraguaya de Atletismo o por los clubes en su aniversario.

En fútbol, que es la actividad principal de la institución, la suerte de Nacional ha sido dispar. Tiene el mérito, sin desmerecer a ninguna otra institución, de haber sido la escuela (por no decir la Academia) de donde egresaron jugadores que pasearon su estampa triunfal por los estadios más encumbrados. Los tricolores conocieron los altibajos de 100 años de actividad.

Nacional conoció el descenso de categoría. La vuelta a la primera división y así cada año busca retornar a sus viejos laureles. Hace mucho (desde 1946) que no logra un título en primera división. Fue en 1962 cuando más cerca estuvo. Era la época de apogeo de los primeros "caras sucias". Dirigía el equipo un excéntrico brasileño: Haroldo Cavezzale de Campos, que hizo de todo, desde detener un avance adversario haciendo sonar el silbato en pleno ataque. Tuvo roces con periodistas. Mandó de "regalo" torta con laxante para los componentes de un equipo al que debía enfrentar. Dirigió el equipo a través de walkie subido a un árbol en cancha de Olimpia. Ese campeonato, que fue la última oportunidad para Nacional a casi medio siglo de distancia, al parecer se perdió fuera de la cancha. En la penúltima fecha los tricolores perdieron por 4 a 2 frente a Ríver Plate, ubicado entre los últimos en la clasificación. De ganar ese juego, Nacional ya era campeón. El partido disputado en el estadio de Sajonia sirvió para que Mariano Osorio, que jugaba en Ríver, pero que pertenecía a Olimpia, usara todos sus recursos, lícitos e ilícitos, para frenar a los tricolores. El juego final contra Olimpia congregó a una multitud en el estadio y Nacional comenzó ganando a minutos de iniciarse el juego. Fue un penal ejecutado por Oppe Quiñónez, sancionado por el árbitro Fariña Flores. Pero fue el final del sueño del título. Con facilidad increíble, Olimpia hizo 3 goles, descontando el 10, César Cabrera.

Al evocar los 100 años de fundación del Nacional de Arsenio Erico, me queda la duda de si ese campeonato se perdió en el juego o si hubo manos siniestras detrás de los sucesivos 3 goles del Olimpia.
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