La OSIC comparte su energía con la gente

Público sobre el escenario, viviendo bien de cerca la presentación de la Orquesta Sinfónica del Congreso Nacional (OSIC), fue la peculiar propuesta de dicha agrupación en el primer concierto de su Ciclo Internacional.

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También abajo en las plateas, como en los palcos, fue numerosa la cantidad de público que presenció este primer concierto del Ciclo Oficial Internacional 2019, que se inició con la obertura de la ópera “La flauta mágica”, de W. A. Mozart, el pasado jueves en el Teatro Municipal.

Bajo la dirección del maestro Diego Sánchez Haase, la OSIC se lució desde las primeras notas gracias a una ejecución convincente y llena de energía, esa energía que una parte del público pudo experimentar de una manera especial, al estar la gente sentada cerca o al lado de los músicos.

El programa continuó con la primera audición en Paraguay de “El idilio de Sigfrido”, de R. Wagner, obra que según indicó Sánchez Haase, es también conocida como “la música de la escalera”, porque se estrenó, literalmente, en la escalera de la casa de Wagner como regalo para su esposa Cósima.

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Apacible y conmovedora, esta pieza juega con evidente intención con intensidades sonoras bien contrastantes. La orquesta atrapó esa belleza e hizo que la música cobre un brillo especial, transmitiendo esos sentimientos de alegría y paz por el calor del hogar que, posiblemente, fue lo que Wagner quiso contagiar y hacer llegar a los oyentes.

Haciendo un intercambio de público en el escenario, el concierto llegaría a su final con las cuatro partes finales de “Las siete últimas palabras de nuestro Salvador en la cruz”, de F. J. Haydn, también en calidad de primera audición en nuestro país, y en su versión para orquesta.

De esta obra, la OSIC hizo la Sonata V: “Sitio”, la Sonata VI: “Consummatum est”, la Sonata VII: “In manus tuas, Domine, commendo spiritum meum”, y “El terremoto” final. Esta composición está basada en las siete palabras que Jesucristo pronunció antes de ser crucificado.

La obra no solo tiene un carácter sacro, sino que también está llena de matices, los cuales fueron logrados gracias a una entregada actuación de la OSIC. Además, a la interpretación acompañaron imágenes de obras de arte sacro, generando una atmósfera solemne, en concordancia con el clima musical.

De una obra a la otra, la orquesta demostró con este concierto estar en muy buena forma, asumiendo con aplomo los desafíos de este idilio musical. Además, con la particular inclusión de público en el escenario, es loable la intención de ofrecer algo más allá de la experiencia de un concierto común y corriente.

victoria.martinez@abc.com.py

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