Blindaje oportuno para el proyecto Arce

Por toda la implicancia que conlleva ganar un clásico, se puede afirmar de manera indubitable que el proyecto de Francisco Arce al frente del plantel azulgrana recibió un crédito blando de la directiva y gran parte de sus seguidores.

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Era el partido esperado. Era el filtro anhelado para dimensionar su trabajo. El resultado marca una tendencia clara en lo que concierne a su presente y futuro en el campeonato Clausura.

Más allá de lo que significa anímica, emocionalmente ganarle al rival de siempre, fue tan redituable en los números que hoy lidera con cierta holgura el torneo. Es decir, pasa a ser el exclusivo responsable de marcar el paso al resto de los equipos.

El primer tiempo fue didáctico. Ganó en las distintas facetas que debe abarcar un equipo de fútbol que se precie de competitivo. Actitud, iniciativa y predisposición absolutamente positiva. Clara superioridad en el concepto del juego individual y colectivo. Bonet-Corujo-Ángel Romero conformaron una sociedad estupenda sobre el perfil derecho. Sobre la izquierda, Alonso fue más conservador y priorizó la marca.

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Toda la responsabilidad creativa y de llegada corrieron por cuenta de Óscar Romero-Oviedo-Beltrán. Individualmente, Matías Corujo conoció de una tarde inspirada. Tuvo participación en los dos goles. El segundo es para grabarlo y tener en la mesita de luz como ejemplo. Es el ideal de todo equipo, de cualquier técnico. Por la manera en que elaboró, lo trabajó colectivamente. Fue en la agonía del primer tiempo y marcó la marea más alta en cuanto a la propuesta futbolística de Cerro Porteño. En la complementaria, se tacuarizó y todo el equipo conoció de una rara metamorfosis.

Olimpia a lo largo y ancho del primer tiempo no entró a la cancha. Para graficar el concepto. Quedó en el vestuario. Almeida apeló a todo su bagaje de experiencia. Sin poder de fuego, ya en el minuto veintidós, lo sacó a Paredes para poner a Dante como compañero de Ferreyra. Palió la orfandad. En el inicio de la complementaria, apeló a los dos últimos cambios. Se arriesgó y quemó sus naves. El descuento de Centurión prendió la ilusión. Quedó ahí. Cerro ya blindó el resultado y su proyecto.

bmartinez@abc.com.py

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