De golpe en golpe

Nacional fue práctico y venció por 2-1 a Luqueño, el aguafiestas del miércoles del Olimpia que ayer tuvo un buen manejo, pero careció de profundidad ofensiva. Una vez más, la violencia se hizo presente en un espectáculo de fútbol.

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Lo primero que se preguntará la gente es si este fue el mismo Luqueño que a mitad de semana le dio vida a Cerro con su triunfo en Sajonia. Y no estuvo lejos de ese nivel, al menos en cuanto a propuesta, pero sí en concentración. Es que cada partido tiene su vida propia y no se puede vivir del pasado.

Mientras el equipo visitante buscaba por distintos conductos llegar al gol, de izquierda a derecha, por arriba o por abajo, el local fue práctico y con un tiro de Ruiz Peralta desviado en Huth Manzur, llegó al primer tanto y poco después se registró la conversión de Gustavo Cristaldo, en una acción que pudo haber sido anulada por posición adelantada.

La afición auriazul llegó al estadio 20 minutos después de iniciado el espectáculo y no tardó en hacer su show, que no te trata principalmente en animar a su equipo, sino en generar disturbios. Ubicado en la parte alta del sector norte del coliseo, un grupo de 60 aficionados aproximadamente descargó su furia contra dos efectivos del orden público, quienes cometieron en error de pasar por la zona sin tomar los recaudos necesarios y que terminaron siendo brutalmente golpeados, en una acción lamentable, que para muchos pasó desapercibida.

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La misión del Sportivo de dar vuelta el marcador se tornaba cada vez más complicada, experimentado un ligero repunte sobre el final que solo le sirvió para descontar a través de Cáceres Cañete, en tiempo adicional.

Un resultado mentiroso, porque el cuadro albo, si hubiese tenido la misma efectividad de la fracción inicial, pudo haber alcanzado una victoria cómoda y si Luqueño concretaba las insinuaciones de los tramos iniciales de ambas etapas, tal vez se aproximaba al objetivo de los 30 puntos trazado a comienzos de año (sumó 26), en su lucha por continuar en la máxima categoría, que hasta aquí está en duda.

Se cerró la primera parte futbolística del año y se viene el replanteo. Nacional generó más expectativas de lo que al final produjo, tanto en la Libertadores como en la competencia doméstica, porque su plantel daba para una presentación más digna en el plano internacional y para dar mayor pelear a nivel local. Y Luqueño arrastra una racha negativa que lo ubica en una situación incómoda. De vez en cuando le brinda una alegría a su gente, aunque lo ideal sería que los resultados positivos se den con mayor frecuencia. Claro, tanto en el fútbol como en la vida misma, no siempre se logra lo que se quiere.

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