El “Potro” pateó al Kure

Carapeguá volvió a respirar en Luque, al vencer en su visita al equipo auriazul por 2 a 0. Los goles del “Potro” llegaron en el segundo tiempo. A los 10’ anotó Arnulfo Colmán y a los 24’ lo hizo Hugo Serravalle. Luqueño frenó su marcha ascendente.

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Carapeguá consiguió un triunfo “salvavidas” para seguir flotando en aguas de la División Profesional. La victoria del “Potro” sobre el “Kure” Luque tiene suma importancia por tratarse de un rival directo en materia del promedio.

Esto le concede un poco más de oxígeno al cuadro del interior, que es junto al Cerro de Franco el más atribulado por el descenso.

Luqueño frenó su marcha ascendente de las últimas fechas y no estuvo a la altura de otros partidos. La espléndida tarde favoreció al fútbol, que obviamente se disfruta mejor con la luz solar, pero no así al equipo local que no tuvo juego ni dinámica; buscó el gol desordenadamente en el segundo tiempo y concedió espacios en su defensa, los cuales fueron aprovechados por el cuadro visitante para llegar a los goles.

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Carapeguá planteó un buen sistema defensivo y utilizó bien los contragolpes, especialmente en la segunda etapa. La lucha se centró en gran medida en el mediocampo. Resaltó el trabajo del volante carapegüeño Diosnel Almirón en la recuperación como en los lanzamientos para los hombres de ataque. Almirón fue uno de los puntos altos en cuanto a despliegue físico, como también los tuvo Luqueño por ejemplo por el lado de Diego Ciz, quien a pesar de ser uno de los más experimentados tuvo una gran entrega, demostrando que el clima ni la temperatura no deben ser obstáculos para que un futbolista profesional rinda a cabalidad para su equipo.

No todos lo entendieron así. De ahí que nadie de Luqueño buscó la pelota rechazada por Ciz desde su área a los 10 minutos del complemento. La tomó nuevamente Almirón, quien envió el centro preciso para Arnulfo Colmán. Este de zambullida cabeceó el balón dentro del área para el primer gol visitante.

Luqueño no asimiló nunca la desventaja y se desarmó. Se fue en tropel al ataque y dejó abierto el camino para los contragolpes punzantes de Carapeguá, que siempre tuvo salidas rápidas con sus carrileros, Raúl Cáceres y Carlos Recalde.

La ansiedad de los auriazules hizo que muchas pelotas se perdieran en ataque, como pasó con Derlis Alegre. Este se enredó y salió el contragolpe entre Recalde y el brasileño De Oliveira, quien estuvo pocos minutos. La devolución de este y Recalde sirvió el pase al área para el argentino Serravalle. El delantero prácticamente solo, se tomó su tiempo para rematar a una esquina y sellar una victoria impecable.

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