El último alargue de Estelita López Mena

Una de las más rutilantes estrellas del básquetbol paraguayo, con destaque internacional, dejó de brillar tras una larga y penosa enfermedad, pero sus logros, su dedicación al deporte y su espíritu de lucha vivirán para siempre.

María Estela López Mena, "Estelita" para los fanáticos del básquetbol, perdió ayer el último alargue del partido más difícil de su vida. Luchó incansablemente contra una enfermedad maligna, a lo largo de los últimos años, de la mano de su abnegado esposo, Charles González Palisa, y de los fantásticos médicos que agotaron todos los recursos de la ciencia para triunfar en un partido contra la muerte, que parecía irremediablemente perdido.   

Estelita forma parte de la maravillosa generación de basquetbolistas de los años sesenta que, liderados por la legendaria Edith Nunes, conquistaron para Paraguay el segundo campeonato sudamericano, en el inolvidable Estadio Comuneros, el 8 de mayo de 1962. Deslumbró en la cancha con sus corridas inalcanzables, sus bandejas certeras y su garra indomable. Y Deslumbró en la vida, cuando retirada de los escenarios deportivos, supo ser madre abnegada de cuatro hijos y esposa ejemplar.

Su talento inconmensurable fue aplaudido cada noche durante los diez años de su carrera en la que cosechó títulos tanto en el Olimpia, donde comenzó, como en el Cerro Porteño, donde revistó en una de las formaciones más extraordinarias del baloncesto femenino del Paraguay.

Recorrió el continente, ya sea con sus clubes o con la selección y dejó estampada las huellas de su calidad humana y deportiva. Hoy, cuando entra a la galería de los inmortales del deporte paraguayo, vaya nuestro reconocimiento y nuestra gratitud a quien nos llenó los ojos con su talento e hizo vibrar nuestros corazones con las alegrías que solo el básquetbol puede dar.

Sus restos son velados en  Memorial (Mcal. López 5.353 c/Dr. Caballero).
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