Empate, con un final bochornoso

Capiatá salvó con empate de 1 a 1 el encuentro disputado en su cancha frente a General Díaz. El partido tuvo un final bochornoso, a partir de un penal sancionado por el árbitro Enrique Cáceres a los 42’ de la segunda etapa a favor de Capiatá por supuesta mano del defensor Rolando Sanabria, de General Díaz.

https://arc-anglerfish-arc2-prod-abccolor.s3.amazonaws.com/public/SMAJVHJN35HLRJ7IPBVJOX7QRE.jpg

La sanción dejó dudas y las protestas de los visitantes al juez del partido no se hicieron esperar. En eso el asistente dos, Tiburcio Gauto, quien cubría el ataque de Capiatá, lo llamó al árbitro Cáceres, para indicarle el error cometido con respecto a la mano en cuestión. Entonces Cáceres revió su decisión, indicó que no hubo mano penal y dio suelta neutral para continuar.

El aplazo del árbitro estaba sellado. Pero la ofuscación capiateña partió del propio presidente del club, Óscar Barreto, quien tras el final irrumpió en la cancha con un pique de unos cuarenta metros hacia el árbitro, hasta ser contenido por sus jugadores y por la policía, y ser retirado del campo. Actitud que no condice con un dirigente y que hizo quedar al fútbol en segundo plano.

PUBLICIDAD

Te puede interesar

PUBLICIDAD
PUBLICIDAD