Ingenieros buscan artificios para dar respiro a lucha contra el coronavirus

Una intrincada carrera está en curso en el ámbito de la ingeniería y la industria para disponer localmente de equipos que puedan servir en la lucha contra el coronavirus. Participan instituciones, gremios y la academia.

El equipo Mechanicteam, con el apoyo del SNPP, avanza con un  Ambu automatizado, con un sistema neumático, bastante interesante.
El equipo Mechanicteam, con el apoyo del SNPP, avanza con un Ambu automatizado, con un sistema neumático, bastante interesante.

Desarrollar y fabricar en Paraguay respiradores artificiales con todas las funcionalidades, equipos que estén certificados con las normas internacionales, puede demandar meses, tal vez años, respondió ante nuestra consulta el Dr. Diego Stalder, del comité científico del Conacyt, para la contingencia contra el covid-19.

“Si se coordinan adecuadamente los esfuerzos, se puede tener, en el corto plazo un resucitador automático (basado en el Ambu –resucitador manual o bolsa autoinflable, por sus siglas en inglés-) y en el mediano o largo un respirador, pero es necesario crear capacidades, formar especialistas en el área e invertir en laboratorios para certificar los equipos”, comentó.

Preguntado sobre la firma de bioingeniería de Israel, que liberó su patente sobre un respirador, dijo que debería ser una ventaja, pero en Paraguay no tenemos la capacidad para montar rápidamente ese tipo de equipos. Además, la patente se liberó solamente durante la pandemia, entonces si se invierte mucho dinero para establecer una línea de montaje, al final de periodo gratuito tendríamos que pagar las licencias para mantener la producción. Lo mismo ocurre con dispositivo diseñado por la empresa Mercedes Benz, argumentó.

Destacó, sin embargo, que el Conacyt formó un comité científico para la contingencia ante el coronavirus, que inicialmente planteó reparar respiradores en desuso, pero al no encontrarse varios repuestos de componentes muy específicos se buscaron otras opciones.

“Lanzamos un desafío a los ingenieros e industriales que ya venían desarrollando prototipos basados en el resucitador automático, que inicialmente se presentaron 10 equipos, pero actualmente quedan en carrera 5 modelos para el mejoramiento, con la ayuda de médicos e ingenieros biomédicos, el apoyo de algunos empresarios y estudiantes del exterior.

Mencionó que los cinco equipos que están participando en la iniciativa son: Paraguay Solidario de la Universidad de Itapúa; PROFI2020 de la Facultad de Ingeniería UNA, Mechanic Team apoyado por el SNPP; PO Paraguay; y el Equipo Luque, apoyado por Engineering SA.

Destacó que este último equipo liderado por Jorge Vázquez y Orlando Delgado ya pasó a un prototipo más avanzado, que está basado en un sistema neumático que podría llegar a cumplir los requerimientos funcionales de un respirador. “Esperamos que los equipos puedan trabajar en cooperación para llegar a soluciones en el menor tiempo posible”, dijo.

Por otra parte, el Ing. Diego Oddone, de la Unión Industrial Paraguaya (UIP), aseguró que a nivel industrial en Paraguay hay capacidad para fabricar equipos respiradores, pero que por ser su desarrollo altamente complejo y además de precisión, no es fácil.

Explicó que también existen muchos factores limitantes, a nivel de licencias internacionales y exigencias de la biomedicina. Informó, sin dar mayores detalles, que desde el vamos de la pandemia, dentro de la UIP se plantearon varios proyectos para disponer localmente de equipos respiradores para terapia intensiva, que esperan concretar en el corto y mediano plazo, con ayuda de instituciones y especialistas de la medicina.

La propuesta de bajo costo de MIT

El Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT) desarrolló un proyecto MIT E-Vent (respirador de emergencia del MIT), un respirador de bajo costo que actualmente puede compensar las carencias de equipos en todo el mundo, y que puede ser fabricado en nuestro país, en el contexto de la emergencia, dijo en una entrevista, el Ing. Rodolfo Licitra. Según los datos, el E-Vent del MIT se basa en automatizar el funcionamiento de un AMBU o respirador manual, una bolsa autoinflable que se acciona manualmente (apretar, soltar) para proporcionar ventilación a los pacientes con dificultad o incapacidad para respirar por sí mismos, como sucede en los casos más severos de covid-19.

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