Brasil quiere electricidad barata

Mientras en Paraguay nos movemos, sospechosamente erráticos aún, entre la ocultación y la ausencia de políticas ante el desafío 2023 en Itaipú, en Brasil, así leemos en su prensa, su ministro de Economía, Paulo Guedes, advertía que se proponen “un choque de reindustrialización, con energía barata”.

El Sr. Guedes no se aparta de la estrategia sostenida por los capitostes de hoy del gobierno brasileño, todo lo contrario, se percibe una rigurosa coherencia entre lo adelantado por el director general brasileño de Itaipú, el general (R) Joaquín Luna e Siva, Eletrobras, y el mismísimo presidente Jaír Bolsonaro: energía barata.

“Se viene... el choque de la energía barata en el mercado, lo que permitirá una reducción del costo de la energía casi el 50%” auguraba Guedes en una entrevista con O Estado de São Paulo.

En Asunción, a escasos 1.507 días del vencimiento del plazo de medio siglo que nos impone el Anexo C del Tratado de Itaipú para que pidamos “la revisión” de sus disposiciones y de los artículos conexos del mismo tratado, solo sabemos que el Gobierno de Mario Abdo Benítez contrató el prestigioso economista Jeffrey Sachs”, como asesor del equipo que habrá de negociar con nuestros socios paritarios, por partes iguales en Itaipú esa “revisión”. Que el negociador por excelencia es el presidente Abdo Benítez, según una reciente autodefinición, que siguen analizando la conformación del equipo y algunas versiones más, descartadas ahora por exóticas.

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Extraoficialmente, según se informó en las intimidades de la anterior Cámara de Senadores, que nuestro país pedirá el mantenimiento del actual nivel tarifario de Itaipú, hecho que permitirá a cada alta parte contratante contar desde el 2023 con un ingreso de US$ 1.000 millones, la suma que la entidad todavía paga por la amortización e intereses de su deuda.

Detrás de este aparente choque posicional, se recorta, con la soberbia habitual, la estrategia de Brasil hacia la estratosfera: Energía barata. Los malos presentimientos saturan nuestra mente. Rogamos que, una vez más, no sea con el mantenimiento de esa propina, que con el marbete de “compensación” aprovecharon nuestra energía en los 34 años que pasaron en Itaipú.

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