En el sector, la amenaza de Brasil no sorprendió

“Brasil hizo saber que no renunciará a energía de Itaipú a favor de Paraguay”, publicó ABC el último domingo. Pese al desmentido oficial, en el sector energía coinciden en advertir que el trascendido es una amenaza real.

Según nuestro informante, quien pidió que se lo mantuviera en el anonimato, el actual presidente del Brasil, Jair Bolsonaro, adelantó el pasado viernes a su par paraguayo, Mario Abdo Benítez, durante almuerzo que tuvieron luego del acto de colocación de la piedra fundamental de lo que sería el segundo puente entre ambos países, “que su país no está en condiciones de dejar que Paraguay acceda al 50% de la energía que le corresponde en Itaipú”.

La posición que anticipó Bolsonaro a su par paraguayo, que en el sector energía de nuestro país no sorprendió, incorpora un segundo elemento, relacionado en este caso con las actuales negociaciones entre la ANDE y Eletrobras sobre la contratación de potencia en Itaipú, hasta el 2022, según se informó: la negativa brasileña afecta igualmente a la modalidad de contratación que aún aplica la estatal paraguaya. O sea, tolerancia de Eletrobras para que la ANDE aproveche una mayor cantidad de la llamada “energía adicional a la garantizada (RCA N° 20/02) que la garantizada o asociada a la potencia contratada.

Reiteremos que la primera es mucho más barata que la segunda y que la combinación de ambas tarifas le permite a la ANDE pagar una tarifa que ronda los US$ 30/MWh.

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Según el material que publicamos el domingo pasado, Bolsonaro ofreció a cambio inversiones “de todo tipo”, inclusive para líneas de transmisión, “para transmitir qué”, preguntaban los técnicos paraguayos a los que consultamos, si el actual Gobierno, como en 1973, renuncia a los derechos paraguayos en Itaipú.

Apuntaron que para traer la energía de Yacyretá ya se cuenta con la línea necesaria y a la que solo le falta “el enchufe” en la central.

En cuanto a los otros ofrecimientos, que ninguna relación tienen con un justo resarcimiento, advierten que solo se trata de meros ofrecimientos de líneas de financiación de instituciones brasileñas, las que de acuerdo con la experiencia acumulada en Itaipú, “son las más caras del planeta”.

Además, insistieron, gran parte de las proyecciones acerca del comportamiento del mercado paraguayo muestran que el mismo estará en condiciones de utilizar toda la energía que le corresponde en las binacionales alrededor del 2035, razón por la cual, enfatizaron, que el punto de controversia con los brasileños no es la interrupción del suministro de la energía paraguaya en Itaipú al sistema del vecino país, sino el precio que pagan, aún menos de US$ 10/MWh sobre el costo de Itaipú; en tanto que el promedio del precio de la energía en el subsistema Sudeste/Centro-Oeste de Brasil en el 2018 –principal receptor de la producción de Itaipú– rondaba los US$ 66/MWh.

Mediante otra entrega o por la fuerza

El único instrumento legal al que puede recurrir Brasil para impedir que nuestro país disponga de toda su energía en Itaipú es el numeral II.2 y punto 3 (cronograma de utilización de la energía de Itaipú) y la NR 1 de febrero de 1974, que lo suaviza.

El Art. XIV del Tratado, interpretado como una prohibición de vender el producto de Itaipú a un tercer país, tampoco sería un impedimento si optamos por vender nuestro excedente en el mercado brasileño. Entonces, una conclusión cae, estrepitosamente, por su propio peso: Brasil podrá impedir que nuestro país disponga plenamente de su energía en Itaipú si logra una nueva entrega de las autoridades paraguayas de turno o... por la fuerza.

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