“Los recursos naturales deben aparecer en las contabilidades”

Los recursos naturales deben aparecer en toda contabilidad, tanto a nivel gubernamental como en empresas privadas. Es un déficit que se debe superar no solo en los países latinoamericanos, sino también en gran parte del mundo, dijo el Prof. Dr. Ricardo Pahlen, experto argentino, con sangre paraguaya, impulsor de la contabilidad ambiental.

El Dr. Pahlen estuvo moviéndose de un lugar a otro, cuidando todos los detalles de la organización de las Segundas Jornadas Universitarias Internacionales de Contabilidad, que congregó a unas 2.500 personas, en el salón convenciones del campus de la Universidad Nacional de Asunción (UNA). No era para menos, por su cargo: presidente del Comité Permanente de las Jornadas, que se realizan cada año, en diferentes países.

Dentro de ese tenso ambiente de trabajo, accedió complaciente a la entrevista para ABC Color, respondiendo las preguntas y, a la vez, saludar a las personas que lo rodeaban, que querían estar cerca de él.

–¿Cuál es su interés al promocionar la contabilidad ambiental?

–Que los contadores tengan activa participación en la registración y evaluación de los recursos naturales. La contabilidad es mucho más que administración. A través de sus distintos segmentos, nos puede brindar información más que valiosa para representar la realidad económica de un país, de una empresa. Uno de esos segmentos es la contabilidad ambiental.

–¿A qué apunta este segmento la contabilidad ambiental?

–Apunta a dos cuestiones fundamentales: en primer lugar, al registro y evaluación de los recursos naturales, a todo nivel: gubernamental, privado. Una de las cosas que nos alarman en los temas que investigamos es que nuestros países latinoamericanos, y en mayor parte de los países del mundo, los recursos naturales no aparecen registrados en las contabilidades gubernamentales, ni mucho menos en las provincias o departamentos. No aparece valuada la riqueza de los recursos naturales que tienen cada uno de ellos.

–¿Qué implicancia tiene ello?

–Si no aparece en la información contable de un país, todos los habitantes no tendrán conocimiento de cuánto es el valor que tienen en recursos naturales. Y, si alguna vez hay que entregar en concesión estos recursos naturales, ¿cuál sería la base para calcular el canon de esta concesión si no se tienen valorizados esos recursos? No solo la población no está informada, sino hasta los propios que toman decisiones no creo que puedan decidir las adecuadas si no tienen valorizados estos recursos. Pueden más o menos calcular, estimar, un canon, pero será irreal.

–¿Algún ejemplo de esta contabilidad ambiental?

–La Universidad del Nordeste de Argentina está haciendo un inventario físico de los recursos naturales del parque nacional Yguazú, para determinar qué cantidad de especies de flora y fauna existen. Se ha llegado al resultado de que existen más de 900 especies de flora y más 800 de fauna. Hablamos solo de especies, imagínese. ¿Cómo no va tener un valor esto? Tiene que tener un valor, aunque sea un valor de venta, si hubiera que venderlos. Y ni eso está cuantificado.

–Si uno utiliza un recurso natural, ¿debe incluir en su contabilidad?

–Voy a ilustrar con ejemplo. Si tuviera una empresa y ganara la concesión de una pista de esquí (sobre hielo), ese recurso natural nieve que yo voy a explotar, si bien no es mío, lo utilizo para fines de mi empresa. Vamos a suponer que los primeros años de la concesión no nevara. Evidentemente eso tiene una repercusión económica para mi empresa. Eso es fundamental. Entonces, ese recurso natural que se utiliza tiene que estar valorizado a nivel macro y a nivel micro: a nivel de estado y a nivel de empresas.

–Mencionó como ejemplo el impacto a la empresa, ¿y el daño ambiental?

–Ese es el segundo punto. Como empresa tengo que ver los daños en el medioambiente, que voy a hacer en menor o mayor medida, y hay que cuantificarlos también. Y como decimos en la jerga contable: hay que previsionar el eventual daño al ambiente. Si yo no hago esto, corro el riesgo de que en un determinado momento alguien me demande por ese daño y me provoque el resultado negativo terrible, porque hay que pagar, y lo grave es que no se ha previsionado como correspondía a lo largo del tiempo.

–La contabilidad ambiental entonces es importante.

–Acá lo central es: si la contabilidad refleja la realidad económica, tiene que reflejar los impactos medioambientales sí o sí, porque todo impacto ambiental, aunque parezca que no tiene efecto económico (y la contabilidad refleja efectos económicos), tiene que estar reflejado en la contabilidad.

Comercio del CO2
–Actualmente se habla del canje de deuda externa por naturaleza, el comercio del carbono, pago por incentivos forestales, el protocolo de Kioto para el comercio de captación de dióxido de carbono; todos ellos son comercios incipientes, muy nuevos, que el contador debe conocer.

–Sin ninguna duda. El contador tiene que ser protagonista de todo ello. Yo diría que hasta debe ser el coordinador de una tarea multidisciplinaria, donde haya gente de diferentes profesiones que permitan arribar a este valor de los recursos naturales: medioambientalistas, contadores, economistas, administradores, ingenieros agrónomos, geólogos.
Tiene que ser un trabajo en conjunto, donde el contador, como lógicamente conoce las estimaciones, pueda estimar estos valores, que nunca podrán ser exactos, porque, por ejemplo, no se va a poder decir exactamente cómo valuar, número a número, el acuífero Guaraní, en el lado paraguayo, pero sí se podrá estimar qué pasaría si no lo tuviera o si fuera mermando.

–¿Estimaciones o cálculos a futuro?

–Exactamente. Yo puedo hacer un cálculo perfectamente bien hacia futuro de qué podría pasar si yo empiezo a carecer de este recurso hídrico, de cómo afectaría al país, de cómo afectaría a mis empresas, de cómo afectaría al medioambiente y al resto de la economía.

–¿La contabilidad ambiental implica abandonar la contabilidad tradicional?

–De ninguna manera. No solamente de eso, nosotros hablamos de contabilidad ambiental, que no es una nueva contabilidad. Es contemplar en la contabilidad tradicional poco a poco los efectos del medioambiente, porque hay un requisito en la contabilidad tradicional que dice que la contabilidad debe ser integral, la información tiene que ser integral. Por lo tanto, si yo no estuviera cumpliendo con atender todo esto, de lo que estamos hablando, no estoy cumpliendo con los requisitos de integridad al no brindar la información completa. Y el contador público da fe de lo que está diciendo. Si yo digo que un estado financiero presenta razonablemente la situación de la empresa, y si no contempla estos temas de recursos naturales, de daño al medioambiente, y no logro constar de alguna manera, evidentemente algo no estoy mostrando.

–¿La contabilidad ambiental se debe incorporar en los planes de estudios como una materia más?

–Claro que sí. En la Universidad de Buenos Aires (UBA), en la Facultad de Ciencias Económicas, hemos luchado mucho por esto y tengo el honor de ser el primer profesor titular de esta asignatura, que es optativa, que se denomina Contabilidad Social y Ambiental, dentro del plan de estudio.

–¿Habló de esta experiencia con los profesionales paraguayos?

–Hemos estado conversando con el decano de la Facultad de Ciencias Económicas de la UNA, Prof. Dr. Antonio Rodríguez Rojas, para que, en un eventual y futuro cambio del plan de estudios, se puedan incorporar este y otros temas que serían de mucho interés para los alumnos.

–¿Se abren nuevas opciones para los egresados?

–Es importante que los universitarios conocieran qué otras cosas pueden hacer cuando salgan con sus títulos. La gente piensa que solamente tiene que ir a auditar las empresas, y sabemos que no hay mercado para todos. Entonces, a veces los chicos se sienten frustrados porque piensan que el contador público no tiene otro campo de acción.

Eso no es así, es todo lo contrario. El contador tiene campo de acción en el segmento de la contabilidad gerencial; tiene segmento en la contabilidad económica, que es la contabilidad de las relaciones comerciales entre países, en la contabilidad gubernamental; y, por supuesto, en este segmento de la contabilidad social y ambiental, que es lo más reciente.

–¿Vendría a ayudar en caso de necesidad de incorporar esta materia en las carreras de Ciencias Económicas y Contables?

–¡Cómo no voy a venir! Tengo sangre paraguaya en las venas. Mi madre, Estela Acuña Falcón, era originaria de Asunción, excombatiente de la Guerra del Chaco, teniente primero de sanidad, que fue becada a la República Argentina para estudiar canto, y allí dirigió coros importantes, como el coro Armonía de Buenos Aires, el coro de la Casa Paraguaya de Buenos Aires, y de allí el amor que tengo por esta segunda patria.
Además, tengo el honor de haber recibido el título de Profesor Honorario de la UNA. Por lo tanto, no solamente cuando me llamen, sino hasta cuando no me llamen estoy dispuesto a venir.

walberto@abc.com.py
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