Lo que se negoció mal en Yacyretá no debe condicionar negociaciones sobre Itaipú

El coordinador del grupo asesor “ad honorem” de la comisión de entes binacionales, ingeniero Luis María Fleitas, recomendó dejar sin efecto la aprobación por el Congreso paraguayo del “Acuerdo Cartes-Macri”, que, irónicamente, hasta hoy no ha merecido la menor atención de los legisladores argentinos. Según explicó, la comisión asesora cree que con el precedente de ese acuerdo paraguayo-argentino “sería casi imposible lograr algo bueno en Itaipú”. Sin ninguna duda, el acuerdo Cartes-Macri es un completo y total desastre, pero la apreciación de que representa un obstáculo para una negociación exitosa con Brasil en Itaipú es incorrecta. Desde el punto de vista diplomático, en las negociaciones entre Gobiernos de Estados soberanos no tiene sentido invocar precedentes ajenos al tema en discusión. El paraguayo debe rechazar cualquier pretensión del brasileño sustentada en precedentes en Yacyretá. En ejercicio de su soberanía, nuestro país puede hoy hacer una concesión a Argentina en Yacyretá y negarle una idéntica al Brasil en Itaipú.

El coordinador del grupo asesor “ad honorem” de la Comisión de Entes Binacionales que aglutina a más de medio centenar de técnicos del sector eléctrico, ingeniero Luis María Fleitas, confirmó en visita a nuestro diario que, pese a las divergencias ideológicas entre sus componentes, el grupo ha logrado consensuar un “pleno acuerdo” acerca de cómo el Gobierno nacional debería negociar con el Brasil la revisión del Anexo C del Tratado de Itaipú y su concomitante enmienda, a fin de ajustarlo a la premisa básica de que la mitad de la usina hidroeléctrica binacional pertenece a nuestro país, como aconsejó al presidente de la República, Mario Abdo Benítez, el prestigioso economista norteamericano Jeffrey Sachs.

Dentro de la información brindada por el ingeniero Fleitas sobre lo consensuado por la comisión que coordina y lo plasmado en el acta final a ser remitida a consideración del Poder Ejecutivo, lo que particularmente llamó la atención fue la recomendación de dejar sin efecto la aprobación por el Congreso paraguayo de la Nota Reversal N° 02/17, o “Acuerdo Cartes-Macri”, que, irónicamente, hasta hoy no ha merecido la menor atención de los legisladores argentinos.

La principal razón esgrimida a tal efecto por la comisión técnica asesora es que el fatídico acuerdo concertado entre cuatro paredes por el gobierno de Horacio Cartes con el de su homólogo Mauricio Macri puede constituirse en un obstáculo para una negociación exitosa con vistas a la próxima revisión del Anexo C del Tratado de Itaipú. “Definitivamente, teniendo como precedente el acuerdo paraguayo-argentino, sería casi imposible lograr algo bueno en Itaipú”, sostuvo el ex alto funcionario de la usina binacional.

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Consultado en qué sentido dificultaría las negociaciones en Itaipú, el ingeniero Fleitas respondió: “El principal problema de la Nota Reversal, para mí, es que sigue cediendo a la Argentina nuestra energía por otros 30 años a una tarifa irrisoria de US$ 11 el megavatio-hora. O sea, cómo lograríamos que Brasil nos pague US$ 12, 15 o 50 si a la Argentina le vamos a dar una tarifa privilegiada por otras tres décadas más”.

Sin ninguna duda, para los intereses de nuestro país, el acuerdo Cartes-Macri es un completo y total desastre que el presidente Mario Abdo Benítez puede todavía revertir si tiene voluntad política para hacerlo. El enfoque personal del ingeniero Fleitas al respecto es correcto, pero su percepción está errada. Que el acuerdo debería ser revertido cuando aún hay tiempo para ello es categórico. La apreciación de que representa un obstáculo para una negociación exitosa con Brasil en Itaipú es incorrecta.

Desde el punto de vista diplomático, en las negociaciones entre Gobiernos de Estados soberanos no tiene sentido invocar precedentes ajenos al tema en discusión. El paraguayo debe rechazar cualquier pretensión del brasileño sustentada en precedentes en Yacyretá. En ejercicio de su soberanía, nuestro país puede hoy hacer una concesión a Argentina en Yacyretá y negarle una idéntica al Brasil en Itaipú, sin ninguna explicación, por una razón muy simple. Sería una tragedia geopolítica para el Paraguay si en la próxima negociación con Brasil sobre Itaipú nuestro Gobierno renunciara incondicionalmente a nuestras reivindicaciones, como consecuencia de lo ocurrido en Yacyretá con el acuerdo Cartes-Macri. La memoria histórica de nuestra nación retiene un precedente en tal sentido. En 1855, el Gobierno argentino autorizó el paso a una escuadra brasileña hasta el Paraguay con fines hostiles. Diez años más tarde, desatada la guerra con el Brasil, el Gobierno del mariscal Francisco Solano López solicitó autorización para que tropas paraguayas cruzaran por la Provincia de Corrientes, rumbo a la ciudad brasileña de Uruguayana. La petición fue denegada con el pretexto de que, “lo que se creyó conveniente en 1855, no obliga al Gobierno argentino a proceder del mismo modo”.

Por otra parte, aunque sea improbable una entente entre Brasil y Argentina con relación a las usinas hidroeléctricas binacionales que comparten con nuestro país, el impacto que tendría ese escenario sobre los intereses del Paraguay implica que el presidente Mario Abdo Benítez no puede permitirse descartar tal posibilidad, como temen el ingeniero Fleitas y varios de sus colegas de la comisión asesora. En tal sentido, el Primer Mandatario no debe albergar ilusiones acerca de realidades geopolíticas. Tal prejuicio podría oscurecer su capacidad para hacer cálculos de costo-beneficio y llevarlo a confiar en que puede lograr concesiones en las tratativas con Brasil para revisar el Anexo C del Tratado, a través de su buena relación personal con su homólogo Jair Bolsonaro, en vez de sopesar ganancias y sacrificios en la consecución de los objetivos en vista.

Por tal razón, la mejor hoja de ruta estratégica para el Paraguay en Itaipú es el realismo geopolítico. Como nuestro país es dueño de la mitad de la represa, el Gobierno necesita ser más preciso y, además de saber con certeza lo que quiere en Itaipú, estar alerta sobre lo que Brasil pretende conseguir allí. Y oponerse con firmeza a todo lo que conlleve una nueva entrega de nuestra soberanía en ese emprendimiento hidroeléctrico binacional.

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