Puertas abiertas para el Parlamento Europeo

Una distinguida delegación del Parlamento Europeo inicia hoy una visita oficial de dos días a nuestro país, a fin de recabar información directa acerca del proceso institucional que derivó en la destitución del entonces presidente Fernando Lugo y su reemplazo por el vicepresidente Federico Franco. Sea bienvenida la comitiva europea, y esperamos que sus integrantes analicen con detenimiento, imparcialidad y sin ningún tipo de prejuicios de carácter ideológico la realidad política que atraviesa el Paraguay en la actualidad. Esperamos que los legisladores europeos realicen un trabajo objetivo y amplio, que tengan en cuenta las perspectivas de todos los actores involucrados en la realidad política nacional, así como también sopesen el profundo anhelo de la sociedad paraguaya de vivir en paz, libertad, dignidad y con oportunidades de progreso y bienestar para todos y cada uno de sus hijos.

Una distinguida delegación del Parlamento Europeo inicia hoy una visita oficial de dos días a nuestro país, a fin de recabar información directa acerca del proceso institucional que derivó en la destitución del entonces presidente Fernando Lugo y su reemplazo por el vicepresidente Federico Franco. Sea bienvenida la comitiva europea, y esperamos que sus integrantes analicen con detenimiento, imparcialidad y sin ningún tipo de prejuicios de carácter ideológico la realidad política que atraviesa el Paraguay en la actualidad.

La visita de la delegación del Parlamento Europeo es de crucial importancia para nuestro país, tanto para el fortalecimiento de nuestros históricos lazos políticos y económicos con el Viejo Continente, como para la buena marcha de los proyectos de cooperación que la Comisión Europea mantiene con el Paraguay. Tal como lo refirió recientemente el director ejecutivo para las Américas del Servicio de Acción Exterior de la Unión Europea, Christian Leffler, a partir del informe que presenten los parlamentarios se definirá la posición conjunta que el bloque transatlántico adoptará en relación con el gobierno de Federico Franco.

Dada la virulencia del ataque mediático mentiroso que soporta la República del Paraguay por parte de los miembros más fanatizados del Mercosur y la Unasur, sobre todo aquellos más directamente vinculados con el eje “bolivariano”, podría ser que nuestros “hermanos” y “socios” de la región hayan ejercido su sesgada influencia sobre algunos dirigentes europeos, predisponiéndolos desfavorablemente hacia la causa de nuestro país.

Sin embargo, ningún observador in situ de la realidad política nacional puede dejar de ver algunos elementos de fundamental importancia, que echan luz sobre los acontecimientos registrados el pasado mes de junio. En primer lugar, es preciso señalar que la institución del juicio político está establecida con claridad en el artículo 225 de la Constitución Nacional. Tal como ella está formulada, el Congreso paraguayo sometió a Fernando Lugo a un legítimo procesamiento por “mal desempeño de sus funciones”.

Ahora bien, más allá del encendido y polémico debate en torno a los plazos otorgados al entonces presidente para ejercer su derecho a la defensa –términos de por sí no determinados en el texto constitucional– existe un hecho incontrastable que de ninguna forma puede ser desvinculado del análisis profundo de los hechos: Fernando Lugo, públicamente a través de los medios de comunicación, aceptó en todo momento el proceso sostenido en su contra.

Esta situación, que de por sí viene a legitimar al conjunto del proceso, fue puesta particularmente de manifiesto días atrás por el propio secretario general de la OEA, José Miguel Insulza, en ocasión de presentar un completo informe ante el Consejo Permanente de la Organización sobre la situación política en nuestro país, al término del cual recomendó que no se aplicase ninguna sanción a la República del Paraguay.

En efecto, al iniciarse el proceso, Lugo dijo de él, hablando en tercera persona, que “este presidente (...) se somete con absoluta obediencia a la Constitución y las leyes a enfrentar el juicio político con todas sus consecuencias”. Luego, ejerció su defensa a través de representantes por él elegidos y, finalmente, al conocer el resultado de la sentencia que dispuso su destitución, manifestó: “aunque esto haya sido torcido, me someto a la decisión del Congreso y estoy dispuesto a responder por mis actos como exmandatario”. Dicho lo cual, abandonó el Palacio de Gobierno voluntariamente y por sus propios medios.

En su visita, los señores miembros de la delegación del Parlamento Europeo podrán evaluar estas determinantes circunstancias en la misión que los trae al Paraguay; podrán constatar con sus propios ojos si el país vive o no un proceso de normalidad institucional y de clara preservación de la paz pública, sin sobresaltos que impliquen ningún tipo de compromiso para el desarrollo democrático del país.

Les deseamos el mayor de los éxitos en su delicada misión que desempeñarán estos días, al tiempo que una fructífera labor de acercamiento a la realidad nacional en el curso de todas las entrevistas que mantendrán con las principales autoridades y las fuerzas vivas de la sociedad paraguaya. Por nuestra parte, nos atrevemos a sugerirles que algún miembro de la comitiva pudiera trasladarse al interior del país, a fin de constatar allí, de primera mano, la situación que se vive en la campaña y la forma de pensar de los líderes campesinos e indígenas de la patria.

Esperamos que realicen un trabajo objetivo y amplio, que tengan en cuenta las perspectivas de todos los actores involucrados en la realidad política nacional, así como también sopesen, muy particular y acabadamente, el profundo anhelo de la sociedad paraguaya de vivir en paz, libertad, dignidad y con oportunidades de progreso y bienestar para todos y cada uno de sus hijos.

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