Señalización de rutas

La adecuada señalización de calles y rutas es un indicador normal del grado de desarrollo de un país, y de la vigencia de la ley y el orden en la vida cotidiana de su sociedad. El Paraguay, lamentablemente, no se caracteriza por contar con un sistema mínimamente aceptable de señalización del tránsito vehicular, tanto para las calles de sus ciudades como para la red de rutas nacionales pavimentadas. Por esta razón, ha sido noticia el anuncio hecho por el MOPC de que está en marcha un proyecto de señalización de más de 4.000 kilómetros de rutas en todo el país. Según la información, el MOPC ya licitó la provisión de materiales e insumos para llevar adelante los trabajos. Resulta novedosa esta modalidad, pues anteriormente el contratista se encargaba de la adquisición de los mismos, lo que se traducía en la utilización de materiales e insumos de calidad inferior a los consignados en las especificaciones técnicas. En ninguna parte puede notarse mejor el empleo de pintura de mala calidad para la señalización de pavimentos como en las calles de Asunción.

La adecuada señalización de calles y rutas es un indicador normal del grado de desarrollo de un país, y de la vigencia de la ley y el orden en la vida cotidiana de su sociedad. El Paraguay, lamentablemente, no se caracteriza por contar con un sistema mínimamente aceptable de señalización del tránsito vehicular, tanto para las calles de sus ciudades como para la red de rutas nacionales pavimentadas. Por esta razón, ha sido noticia el anuncio hecho por el Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones de que está en marcha un proyecto de señalización de más de 4.000 kilómetros de rutas en todo el país.

Resulta entonces que lo que en otros países se da por descontado al hablar de los distintos andariveles por los que discurre la vida cotidiana de la población, aquí resulta toda una novedad. Tratándose, empero, de la reparación de una grave deficiencia de gestión pública y de una irresponsabilidad institucional de larga data, ella se encuadra dentro de una loable iniciativa que merece el aplauso de la ciudadanía que espera por fin poder circular por nuestras rutas con la seguridad que se merece.

A estar por la información suministrada por autoridades del MOPC, dos empresas viales han sido contratadas para la ejecución de los trabajos de señalización horizontal y vertical de más de 2.045 kilómetros de rutas asfaltadas en todo el país: Concremix y Ocho A. El MOPC anunció también que va a encargarse por cuenta propia de la señalización de otros 2.000 kilómetros de rutas.

Según el director de Vialidad, ingeniero Hugo Miranda, el MOPC ya licitó la provisión de materiales e insumos para llevar adelante los trabajos. Resulta novedosa esta modalidad de contratación con provisión de insumos y materiales por parte del propio ministerio. Lo es porque tradicionalmente el paquete contractual de construcción y/o pavimentación de rutas incluía la provisión de materiales e insumos por parte de la empresa contratista. En consecuencia, lo que generalmente ocurría era que el contratista, en colusión con la empresa fiscalizadora y el ingeniero supervisor del MOPC, adquiría y aplicaba en la obra vial materiales e insumos de calidad inferior a los consignados en las especificaciones técnicas, más baratos para el contratista, pero no para el MOPC. Como resultado de este patentado contubernio de empresarios corruptos y burócratas concusionarios, al poco tiempo después de entregada la obra, la pintura de señalización horizontal de la calzada se borraba, cuando que como mínimo debiera durar dos o más años, según la calidad especificada en el contrato. Probablemente, la decisión del MOPC de proveer ahora los materiales e insumos al contratista, en vez de dejarlos a su cargo, se deba a una estrategia de la institución para asegurarse de que la calidad de los materiales a ser aplicados en la obra sea la especificada en el contrato. De ser así, enhorabuena, pues probablemente sea la única forma de acabar con la mala calidad de las obras viales, o al menos mitigar parte de ella, ya que por negativa experiencia no se puede fiar de la buena fe de los empresarios vialeros.

En ninguna parte puede notarse mejor el empleo de pintura de mala calidad para la señalización horizontal de pavimentos como en las calles de Asunción. No hablemos ya de las lomadas o “lomos de burro”, totalmente invisibles, y de cuya existencia tienen noticias los automovilistas recién cuando su vehículo sufre un barquinazo luego de chocar con uno de ellos. Aquí no pasan dos meses para que, tras su aplicación, las señalizaciones de las calles desaparezcan casi por completo. Si pudiéramos acceder a las especificaciones de calidad de la pintura que el intendente Arnaldo Samaniego supuestamente emplea para señalizar las calles de Asunción, seguramente nos encontraríamos con que ella en los papeles es de primera calidad, la más cara. Sin embargo, la experiencia diaria nos prueba que la que aplican no es de buena calidad.

Esperemos que en el ámbito del MOPC los materiales e insumos a ser adquiridos y entregados a los contratistas para su aplicación sean realmente de la calidad especificada, así como que la fiscalización y el ingeniero supervisor del MOPC ejerzan el debido control para que las empresas contratistas apliquen los materiales e insumos que se les entregan y no cualquier otro.

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