Colonia alemana cumple 80 años en Paso Yobái

Familias de alemanes-checos que viven en el distrito de Paso Yobái, departamento del Guairá, celebran hoy 80 años de la llegada de los primeros “adelantados” a nuestro país. Unas 20 familias pisaron tierra paraguaya en 1933 en busca de nuevas oportunidades para vivir.

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PASO YOBÁI (Guido Alberto Pérez, corresponsal). La conmemoración de la fecha de arribo al país se inicia con una misa en el templo local, seguido de un acto cultural en el polideportivo alemán, donde estará el embajador germano, Claude Robert Ellner. Allí se disfrutará de la gastronomía y de la música de Alemania.

Unas 20 familias formaron el grupo de los primeros adelantados de alemanes-checos que llegaron a nuestro país en 1933 buscando la tierra prometida, tierras en donde vivir, la mayoría exiliados por motivos políticos.

Según los datos, Francisco Peter y su familia fueron los primeros en llegar a Paraguay; luego volvió a su país y convenció a sus vecinos a emigrar. El grupo de 20 familias desembarcó en el puerto de Asunción, viajaron en tren hasta Villarrica y luego a Paso Yobái, en donde fundaron la colonia llamada Sudetia, en homenaje a la región Sudetes, colindante con Checoslovaquia.

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Sus inicios

El grupo de inmigrantes se instaló en medio de los montes de Paso Yobái, donde comenzaron a edificar sus viviendas con materiales extraídos del lugar: horcones, paredes, pisos y techos de madera. Los primeros cultivos fueron para alimentación. Los lugareños les enseñaron a plantar mandioca, poroto y maíz, entre otros.

El colono Juan Stein, que tenía 5 meses cuando llegó, manifestó que su padre le comentaba que al inicio se alimentaban de los animales silvestres, y luego, de los cultivos.

“Aparte de los alimentos que plantamos, nuestra mayor fuente de consumo fue la carne de animales silvestres, que por mucho tiempo fue nuestro sostén. De a poco fuimos creciendo y nos fortaleció la llegada de más connacionales, y por mucho tiempo mantuvimos intactas nuestras costumbres”, dijo.

Stein recuerda que hablaban el dialecto checo-alemán. “Yo a los siete años me fui dos meses a la escuela, para luego abandonarlo definitivamente”, indicó.

A 80 años de su formación, la colonia hoy es todo un emporio económico.

A pesar del tiempo, la colectividad sigue reuniéndose en la escuela, en la iglesia y sede social deportiva con el sello alemán.

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