Encarnacenos preservan su silo como un ícono histórico

Después de intensos esfuerzos de la comunidad encarnacena por preservar sus edificios históricos, la empresa Propaco SA, subcontratista del Consorcio Paraguayo Costero, está por concluir los trabajos de restauración y puesta en valor del silo San José. En cambio, en Asunción el Ministerio de Agricultura y Ganadería está dejando a la deriva su “gemelo”.

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ENCARNACIÓN (José Miguel González, de nuestra redacción regional). La consolidación del silo con un soporte estructural se inició con el refulado, tarea consistente en la extracción de arena del río que se depositó en la base del edificio de manera a secar el lugar. Actualmente se realiza la sustitución de todas la chapas; reparación de la cúpula y colocación de membranas. Los trabajos concluirán en noviembre, según expresó el residente en obra, el Arq. Ricardo Montiel.

La preservación del silo, molino y la antigua chimenea de La Fabril Paraguaya SA, únicos edificios históricos que quedan en esta ciudad, fue gracias a la férrea defensa de sus pobladores. Ayudó también el hecho de que al proyectarse la avenida Costanera, el silo y molino quedaron fuera del trazado, de lo contrario hoy estarían derruidos, como otros tantos edificios históricos.

“La intención de la Entidad Binacional Yacyretá (EBY) siempre fue demoler todo”, comentó Andrés Morel, integrante de “Memoria Viva” y la Asociación Civil de Defensa del Patrimonio Histórico Encarnaceno.

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Morel recordó la frase de uno de los directores de la EBY, que en 2009 dijo: “Para qué quieren un edificio viejo, si ya le construimos uno nuevo, en referencia al emblemático correo de la Zona Baja, que al igual que la estación del ferrocarril, fueron derribados.

Tenazmente nos opusimos a esa intención de demoler esos dos íconos que datan de 1940, porque sabíamos de su sólida armazón y que su estructura se adaptó al agua, continuó Morel.

En noviembre del 2012 la Entidad Binacional Yacyretá procedió a realizar la verificación del esqueleto del silo y molino, para conocer la resistencia de los mismos. El análisis arrojó como resultado que “no cuentan con el suficiente soporte estructural para su reutilización, por lo que deben ser reconstruidos totalmente”.

Siempre la EBY estuvo lejos de comprender que lo poco que se pudo rescatar, forma parte del acervo cultural de Encarnación que, indudablemente, deben preservarse a través de las generaciones.

El último intento de demoler y hacer de nuevo, fue en 2014. Incluso, la Binacional contaba con US$ 1,5 millones para esa tarea. La férrea oposición ciudadana dio sus frutos; en septiembre de 2014, con la audiencia pública de la que participó la comunidad, fue enterrada la idea de arrasar silo y molino y se aprobó el concurso de ideas para su consolidación.

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