Añadió que otro de los inconvenientes es que se rompen fácilmente. “Al transportar del horno y bajar en el depósito de materiales se rompe, y al llevar a la zona de obra se vuelve a romper a la mitad más o menos. Hay mucha pérdida en materiales porque son muy quebradizos”, indicó.
Su empresa compra los ladrillos de las olerías de Villa Florida, donde se fabrican materiales de primera calidad, uniforme y de buen tamaño. “En Villa Florida pagamos al contado y retiramos materiales que prefieren los constructores de viviendas y de obras”, concluyó el Ing. Amarilla.