El indulto a Fujimori abre el debate sobre impunidad en América Latina

Alberto Fujimori (Perú) en su cama de hospital, Augusto Pinochet (Chile) en silla de ruedas, José Ríos Montt (Guatemala) y su demencia: a pesar de los crímenes cometidos bajo sus órdenes, estos exgobernantes de salud frágil se beneficiaron de una clemencia que es denunciada como impunidad por los defensores de derechos humanos.

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MONTEVIDEO (AFP). El anuncio de una gracia presidencial por razones humanitarias para el expresidente de Perú (1990-2000), Alberto Fujimori, condenado por crímenes de lesa humanidad, hizo que miles de peruanos encolerizados se apoderaran de las calles, suscitó vivas críticas por parte de la ONU y abrió el debate sobre la impunidad en América Latina. 

Fujimori fue condenado a 25 años de cárcel por el asesinato de 25 personas de manos de un escuadrón de la muerte, en un combate contra la guerrilla Sendero Luminoso. 

En un vídeo difundido en Facebook se ve al exgobernante visiblemente de capa caída, bata blanca, hablar pausado, rodeado de equipos médicos en el hospital.

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En Chile, hace 17 años, fue el exdictador Augusto Pinochet (84), general retirado, quien llegaba en silla de ruedas al aeropuerto de Santiago, recién puesto en libertad por razones de salud tras haber pasado 503 días detenido en Londres. 

Descendió del avión, saludó a sus simpatizantes y se fue caminando con sus allegados. Una provocación, según sus opositores.

Con 3.200 muertos o desaparecidos atribuidos a su régimen (1973-1990), el 12% de los chilenos, según una encuesta reciente, valoriza la herencia económica de Pinochet, marcada por un liberalismo que puso salud, educación y pensiones en manos del sector privado.

En Guatemala, el exdictador José Ríos Montt (91), espera conocer el veredicto del juicio en su contra por la masacre de indígenas, acusados de apoyar a las guerrillas de izquierda bajo su régimen (1982-1983). No irá a la cárcel a causa de sus problemas mentales. 

“Es lamentable que los abusadores de los derechos humanos de otros sean protegidos por esos mismos derechos humanos. Pero en eso consiste la democracia”, observó Patricio Navia, del Centro para la Apertura y el Desarrollo de América Latina (CADAL). Sin embargo rechaza el término inmunidad para Fujimori. 

Según Navia, “hace 30 años ningún expresidente de América Latina iba preso”; ahora varios, en Guatemala (Otto Pérez) y en Perú (Ollanta Humala) están tras las rejas por corrupción. 

Para la doctora en historia y especialista de América Latina en la universidad francesa de Rouen, Lissell Quiroz, “Fujimori siempre aparece en la cama, y Pinochet era similar. Siempre parecía muy débil. Esto crea en la población un sentimiento de compasión”. 

Gaspard Estrada, director de Observatorio Político de América Latina y del Caribe (OPALC) de la Universidad de Ciencias Políticas de París, sopesa que el telón de fondo de los diferentes casos son “sociedades divididas sobre su pasado”, porque “hay franjas minoritarias que expresan su simpatía hacia torturadores, y otras, mayoritarias, que los rechazan”, apunta.

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