Dicen luchar por la gente pobre, pero perjudican a humildes trabajadores

El Ejército del Pueblo Paraguayo dice enfocar su “lucha” por la gente pobre; sin embargo, lo único que realmente hace es perjudicar a humildes trabajadores, que pierden sus trabajos, cosechas y, en algunos casos hasta la vida, tras cada irracional acto vandálico que perpetran los secuestradores. El EPP mantiene en zozobra a sacrificados empleados y detiene el progreso en la zona Norte del país.

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El último ataque del EPP, perpetrado el 1 de enero pasado en un sector del retiro B de la estancia “Guaraní” de Yby Yaú, donde quemaron dos costosas topadoras, significó no solo una cuantiosa pérdida para los productores, sino también un perjuicio aún más importante para los humildes empleados de la hacienda, que quedaron sin trabajo y sin la posibilidad de sacar adelante a sus familias.

Aunque ellos mismos se consideren “defensores del pueblo”, en realidad son simples delincuentes y vándalos sin causa, ya que no tienen necesidad, por ejemplo, de destruir retiros habitados por humildes empleados.

En ocasiones hasta incendian los pocos electrodomésticos que tienen los trabajadores, los dejan sin energía, destruyen a tiros sus tanques de agua y los dejan incomunicados en medio del monte.
18 ataques similares

Desde el 16 de marzo de 2008, cuando atacaron por primera vez con el nombre de EPP en la estancia “Santa Herminia” de Kurusu de Hierro, los secuestradores asestaron otros 17 golpes similares, es decir, simples actos de vandalismo en establecimientos ganaderos, quemado maquinarias, destruyendo retiros y robando víveres y dinero de los peones y sus familias.

Otras haciendas atracadas por los criminales fueron, por ejemplo, “Amanda” de Paso Barreto, que fue “visitada” dos veces; la estancia “La Blanca” de Hugua Ñandu, en tres ocasiones; y la hacienda “Ypotí” de Kurusu de Hierro, donde ya aparecieron cuatro veces.

También fueron saqueadas la estancia “Agüerito” de Cuero Fresco, “Paso Itá” de Tacuatí y la estancia “Terrado” de Azote’y, donde el 28 de junio de 2012, además de quemar dos topadoras, mataron a sangre fría al trabajador brasileño Osni de Oliveira (34).

La estancia “Ñu Apu’a” de Hugua Ñandu, la granja del intendente de Horqueta, Arturo Urbieta, y una torre de alta tensión de la ANDE en un asentamiento indígena de Tacuatí también fueron saboteadas por los milicianos del EPP.

Si el gobierno no detiene a tiempo al EPP, es muy posible que su “ideología” se extienda hacia otros puntos vulnerables del Norte.