Todo el esquema quedó al descubierto tras la denuncia de robo de un cargamento de proyectores de cine valuado en 35 millones de reales, unos G. 56.000 millones, de un depósito en Río de Janeiro.
Cinco camiones tipo carreta cargaron las mercaderías del depósito, cuyos propietarios eran parte del esquema, y se dirigieron hacia la frontera con nuestro país.
En un trabajo conjunto entre las policías de Río de Janeiro y de Mato Grosso del Sur, se logró ubicar los camiones y detener a cinco de los nueve elementos que están involucrados.
Tras la detención de los sospechosos, cuyas identidades están en reserva por los policías brasileños, se pudo confirmar que la carga robada tenía como destino la ciudad paraguaya de Pedro Juan Caballero, en donde, según la revista brasileña “Veja”, debía ser entregada al concejal Mario Niz (PLRA), presidente de la Junta Municipal de esta ciudad.
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La publicación periodística indica que un policía civil, ahora prófugo e identificado como Mauricio Bastos Silva, era el contacto del concejal Niz.
Según la misma fuente, el edil pedrojuanino pagaría solo el 30% del valor de la carga, y lo haría con fusiles que debían ser llevados hasta las favelas de Río de Janeiro para el crimen organizado del Brasil.
Las investigaciones señalan que la carga de proyectores, una vez en territorio paraguayo, sería revendida en Bolivia, Argentina e incluso en Canadá.
La revista “Veja” publicó que el esquema detectado pone al descubierto que los traficantes brasileños, así como los de drogas, tras robar cargas de mercaderías de alto valor, las cambian por armas en las ciudades fronterizas con el Paraguay.
Este caso que denuncia la revista es un negocio redondo para ambas partes, ya que los traficantes de drogas habrían señalado que los “fusiles valen más que oro”.
Un fusil es comercializado en el mercado negro brasileño a entre 40.000 y 60.000 reales, según su calibre.
Llamamos al presidente de la Junta Municipal pedrojuanina, Mario Niz, pero su celular, cuyo número termina en 769, se encontraba apagado. Asimismo, le dejamos un mensaje, pero hasta el cierre de esta edición Niz no había respondido.
