Anita espera el milagro de un donante de corazón

A la pequeña de 7 años, Ana Laura Almirón, más conocida como “Anita”, le urge encontrar un donante de un corazón. Este mes, se cumple el plazo de seis meses de vida estimado por los médicos, por lo que la preocupación y la angustia de los padres se acentúan cada vez más. La madre de la pequeña nos orienta.

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Anita, quien ya se encuentra nuevamente en su casa de Roque Alonso, tiene mucha fortaleza de espíritu porque a pesar de su corta edad ya pasó por muchas situaciones difíciles y no pierde la son- risa. Una niña que desde hace dos años padece de miocarditis, por lo que sólo el trasplante de corazón le puede dar la posibilidad de seguir viviendo.

María Elena indicó que el corazón de Anita está mucho más cansado y requiere de un trasplante de forma urgente. Y recordó que su pequeña, desde hace dos años, está en la lista nacional de espera, por el vital órgano.

Dijo que la salud de su hija se encuentra estable, pero está físicamente deteriorada. El último parte médico indica que el corazón de Anita se encuentra muy dilatado y con muy poca fuerza muscular para bombear la sangre. A esto se suma la retención de líquidos, que le ha generado una hinchazón.

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“La cultura de donación de órganos está muy frágil en nuestro país”, expresaba días atrás el ministro de Salud, Antonio Arbo, ante la muerte el pasado 24 de febrero de Liz Herrera (7), quien también, al igual que Anita, esperaba un corazón.

El director del Instituto Nacional de Ablación y Trasplante, Hugo Espinoza, recordó que en el país rige una ley del donante presunto, que indica que todos los mayores de 18 años de edad son donantes hasta tanto no documenten su oposición.

Puede ser donante

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Según los médicos, Anita espera que aparezca un donante de corazón, que tenga entre 6 y 23 años, que tenga un peso de hasta 50 kilos, con el tipo de sangre A positivo.

A la niña le urge un nuevo corazón. Porque sólo el trasplante de órgano enfermo por otro que funcione adecuadamente es la solución.

Si bien el trasplante constituye una técnica médica muy desarrollada que logra magníficos resultados para los receptores, se necesita obligatoriamente la existencia de donantes. Sin la solidaridad de los donantes no hay trasplantes. Por lo que la preocupada madre insta a donar órganos.

“Donar órgano es un acto de amor al prójimo. Es salvar vidas y los familiares deben concientizarse que una parte del ser querido fallecido puede seguir viviendo en otra persona”, insistió.

“Mi hija no decae en su buen espíritu, ella me dice, mamá no me voy a operar porque Jesucristo me va a curar. Ella tiene fe de que así como un día amaneció enferma, un día se va a levantar sana”, comentó María Elena.

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