Casa 2.300, regalo a la quinceañera

Para Liz Marlene Gamarra Trigo, el sueño se hizo realidad con el mejor regalo que recibió por sus 15 años. Con la ayuda de Un Techo Para Mi País (UTPMP) ella y sus padres habitan desde ayer la Casa número 2.300 en el  asentamiento 12 de Junio,  de Luque.

Ramón Gamarra y Liz Trigo siempre quisieron dar el mejor  regalo de 15 años a su hija Liz Marlene. Venían pensando en ello desde que se mudaron al asentamiento 12 de Junio hace más de  3 años, luego de deambular en alquileres que ya no podían pagar. 

Pese a las tormentas que ponían en jaque su pequeña y precaria casita, siguieron soñando. 

Se cumplió ayer  y, ni  bien quedó inaugurada la Casa 2.300 decidieron mudarse y empezaron a hacer las instalaciones eléctricas. Ahora tienen  una casita como la gente y ya decidieron que se mudará con ellos su pequeña sobrina  para que pueda  ir a la escuela.

La realidad se hizo posible gracias a los  voluntarios de Un Techo Para Mi País (UTPMP) que dedicaron a esta familia la casa número 2.300. La edificación se llevó a cabo en el asentamiento 12 de Junio de la compañía Yka’a, de Luque en la última gran construcción del año 2011.

Alentados por la alegría y la emoción, los trabajadores cumplieron con gusto  el sueño de la pareja  Gamarra-Trigo: "Es una familia muy sacrificada y dedicada. Ramón es chofer y trabaja todo el día, sin parar. Su esposa es ama de casa y le ayuda en todo.   Cuando entraron hace más de 3 años al asentamiento, ella es la que destroncaba y le ayudó a construir su precaria vivienda", cuenta Soledad Núñez, directora social de UTPMP.   

Tay Castagnino, jefe de la cuadrilla que construyó la casa 2300, agrega   que la situación de exclusión y precariedad en que viven tantos compatriotas es grave.    "Viven en zonas periféricas de las principales ciudades del país, donde el acceso a una vivienda propia es casi un sueño inalcanzable. Los voluntarios tratamos de ayudar a los más necesitados en su búsqueda de un techo más digno. Ayudar a una familia que se esfuerza, por salir adelante es un honor".   

Ramón y Marlene recibieron un gran empujón  al igual que las otras 132 familias que fueron beneficiadas ayer en los departamentos  Central y Alto Paraná.   

Mucho esfuerzo  

La familia Gamarra-Trigo se mostró más que contenta al igual que  los voluntarios que les ayudaron: Claudia Sosa, Marcelo Battilana, Constanza Ruoti y Tay Castagnino, todos estudiantes universitarios.   

UTPMP tomó la responsabilidad de extender, no una mano, sino un sueño a las familias que desarrollan su diario vivir lugares incómodos. En Luque ya se han construido cerca de 500 viviendas en tres años.   

En la jornada de ayer, otros grupos de "techeros" trabajaron en Areguá, San Antonio, Capiatá,  Ciudad del Este y Presidente Franco. Voluntarios de dos empresas privadas se sumaron a los trabajos: Editorial Mercurio y la telefónica Personal.     

Soledad Núñez insistió  en que la meta no es solo completar un  número determinado  de casas, sino el hecho de trabajar al máximo de la capacidad para luchar contra una situación que indigna en nuestro país:  la pobreza. "Todos los voluntarios dan  de sí  el 200% para contribuir a la generación de un país más justo, con acceso de oportunidades para todos  en este año del Bicentenario. Es el mejor homenaje  de la juventud a la Patria".

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