Generación Z, digitalizada y ambiciosa, viene con ganas de emprender

Patricia Dos Santos nos aporta su experiencia en referencia a la nueva generación y el campo laboral de los jóvenes Z. Para la directora de Jobs Paraguay, los veloces cambios que acontecen en todos los ámbitos de vida y el trabajo, exigen a las empresas y a los adultos un urgente ajuste a la realidad, un abrir la mente.

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Además de manejar RR.HH., Patricia Dos Santos es psicóloga y máster en Administración de Empresas. “La Generación Z nos plantea algunos desafíos interesantes a los gestores del capital más importantes de las empresas y organizaciones: las personas. Son jóvenes llenos de ilusiones, conectados y en contacto permanente, menos individualistas que sus predecesores (Generación Y). Despreocupados, viven el hoy intensamente, muy digitalizados y confían más en sus pares que en las jerarquías o instituciones. Internet es para ellos algo natural y lo es todo. Tienen más ganas de emprender que de emplearse, vienen con ganas de hacer las cosas por ellos mismos”. Agrega que es necesario entender que para los Z, el trabajo es solo un medio para obtener lo que realmente quieren: sus hobbies.

“No se enganchan con el trabajo como nos gustaría. Otro punto clave es que no trabajan para marcas o instituciones, sino están donde están porque encuentran un buen ambiente de compañeros y jefes; de la misma manera, si el entorno deja de gustarles lo dejan de la noche a la mañana; no miden el tiempo como los profesionales adultos. No entienden el tener que cumplir horarios y tampoco se estresan por llegar a hora, ni se molestan si otros no lo hacen. Odian las reuniones presenciales y la comunicación formal. El ‘OK’ del celular es suficiente”.

–¿Qué marca la diferencia entre hombres y mujeres en esta generación?

–No vemos grandes diferencias. Ambos se interesan en las nuevas profesiones ligadas a la tecnología. Las profesiones tradicionales sí siguen siendo diferenciales (Ej.: ellos ingeniería, ellas psicología). Pero en ambos casos, cada sexo mantiene sus predisposiciones y cualidades, y de acuerdo a ello enfocan la profesión.

–¿Qué significa que las nuevas generaciones serán más productivas para las empresas?

–Se menciona mucho esa creencia, teniendo en cuenta que las nuevas demandas de atención y dedicación de tiempo productivo a las tareas se están transformando, que se va a trabajar más en red y a distancia, como un ensamblaje donde cada parte va a ser hecha en distintos lugares y por distintos especialistas. La velocidad de la conectividad, la integración inmediata van a marcar el mundo laboral del futuro, acortando tiempos de espera y dificultades debidas a diferencias culturales.

–¿La tecnología unificará el nivel de vida de la gente, aliviará las desigualdades socioeconómicas?

–Considero que la brecha digital es una de las más importantes fuentes de desigualdad. Condena a la pobreza. Si comparamos las inversiones que un estado o gobierno local debe hacer para igualar los servicios de salud y educación a toda la población versus lo que cuesta generalizar el acceso a internet y trabajar los sistemas educativos en plataformas de software libre, nos damos cuenta de que es fácil y barato hacer esto último. Si no lo hacemos las diferencias de acceso se van a agigantar, porque hoy la tecnología está metida en casi todos los trabajos y servicios, en el campo y la ciudad. Hasta atender el teléfono se ha vuelto una tarea compleja y de alto componente digital. Luego, toda la modalidad del servicio público, el pasaje electrónico de ómnibus, la declaración de impuestos, etc.

–¿Es atrevido considerarnos un país que avanza con/hacia las nuevas tecnologías?

–En nuestro país la gente está bastante digitalizada gracias a la telefonía celular y los cibercafés, datos que no se registran adecuadamente en las estadísticas. Lo más importante es que el aprendizaje de esta era se da en gran medida fuera del aula. Si a esto le sumamos que el sistema escolar es solo de 4 horas diarias de clases dadas en forma obsoleta, de menos de 200 días de clase, si no les damos a los niños y jóvenes de menores recursos la posibilidad de avanzar por ellos mismos a través de los medios digitales, los condenamos definitivamente.

–En la era digital, ¿qué sería la “dactilografía excluyente”?

–En el mundo laboral formal y moderno, que es para el que trabajamos en Jobs, ya casi no se mencionan los requisitos de manejo de tecnología, se da por sentado que saben, se espera que manejen programas y sistemas básicos, de textos, de planillas, que puedan gestionar los sistemas complejos desarrollados a medida, algo que ya no hay empresa que no los tenga. En el resto del mundo ya se empieza a pedir la fluidez digital, que significa que sepamos programar, relacionarnos con los sistemas para adaptarlos, reprogramarlos y crear. En Paraguay estamos muy lejos de lo primero, el lenguaje digital, y ya se nos viene lo otro. Los únicos que van a graduarse del colegio con fluidez digital en sintonía con los nuevos requerimientos son los/as estudiantes del 100% de las escuelas de Caacupé, poseedoras del programa Una Computadora por Niño. Ellos van a estar en condiciones de igualdad frente a jóvenes de colegios privados de Asunción.

–En esta interpretación, el Estado falla. ¿Y las empresas?

–Las empresas todavía no están lidiando con esta realidad, pocas se están preparando. Tenemos que entender, evolucionar para sacar provecho de esta generación creática, digitalizada y ambiciosa. Estos jóvenes vienen mucho más valóricos, buscan honestidad, transparencia y onda. Las empresas tienen que tener flexibilidad, apertura mental para ver que se necesitan modelos de vinculación laboral más flexibles, part time, trabajo desde la casa, etc. Ya no podemos pensar en mantenerlos quietos en una silla, disponibles solo para un tipo de empresa.

Paciencia y madurez

“Tengamos paciencia con ellos, van a crecer y madurar, pero será lento. Diez años les toma a los jóvenes volverse adultos en este siglo. Mientras tanto contratar jóvenes no tan jóvenes para los cargos claves. Revisar nuestras políticas de reclutamiento, contratación y retención, ajustar nuestras expectativas a estas realidades. Dicho de otro modo: esta generación es así, los que tenemos que cambiar somos nosotros”, expresa Patricia.

lperalta@abc.com.py

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