Joven paraguayo se gradúa de ingeniero aeroespacial

El paraguayo Alfredo Enrique Giménez, de 24 años, se graduó de ingeniero aeroespacial, con honores, en la Universidad del Estado de Wichita, Kansas, Estados Unidos. Su nuevo sueño: reconstruir el avión que fue de Silvio Pettirossi y convertirse en uno de los mejores pilotos de prueba de la historia. Como primer emprendimiento, se propone juntar a todos los ingenieros profesionales del país para establecer una industria nacional aeroespacial.

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Reside en Kansas, con su familia, desde hace 11 años. Sigue los pasos de su padre, Alfredo Giménez, piloto aviador civil, instructor de simulador y avión en la compañía multinacional Flight Safety International, Hawker Beechcraft Learning Center.

Es exalumno del Colegio del Sol, y sus excompañeros son sus mejores amigos.

“Ingresé al Curtis Middle School y tomé clases de verano. Luego, comencé un programa especial diseñado para individuos cuyo idioma materno no es el inglés, llamado ‘English as a second language’.

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Sobresalí como mejor alumno y en tres meses ya estaba tomando clases normales con alumnos americanos. De ahí en más pasé a Heights High School, donde me recibí con honores, y ahora como ingeniero aeroespacial de la Wichita State University”, dijo.

En principio, pensaba estudiar Administración de Empresas, pero su profesor de Física le hizo notar que dominaba los números, por encima de sus compañeros, y le recomendó que estudiara ingeniería.

“Los problemas no me eran difíciles y fácilmente reconocía algoritmos para poder encontrar las soluciones”, manifestó.

Optó por la aviación, por tener experiencia de acompañar a su padre en su trabajo.

“Le pedí a mi papá que me llevara a la Wichita State University para recorrer la facultad de Ingeniería Aeroespacial, y el resto fue historia”, dijo.

El paraguayo descartó distintas posibilidades de becas por el fútbol en dos universidades (Bethany College y Coffeyville Community College), al igual que una oportunidad en la prestigiosa West Point Academy del US Army. Finalmente, tomó la beca que le ofreció la Wichita State University por honores académicos.

Explicó que este título es una “oportunidad de mirar atrás y ver que a tus espaldas no solo estaba tu familia y tus amigos apoyándote, sino toda una nación. Yo representaba al Paraguay en cada examen desafiante de aerodinámica, controles de vuelos automatizados, aeroestructuras, propulsión, dinámica orbital, y dejé en alto el nombre de nuestro país por diseñar, con otros cuatro compañeros increíbles (Mitch Nord, James Winkel, Tawny Blumenshine y Wes Lambert), un avión a escala no convencional inspirado en las mantarrayas”.

Agregó que el avión que diseñaron “voló increíblemente y fue receptor de cuatro premios: American Institute of Aeronautics and Astronautics, Cessna Aircraft Company, Boeing Company y Bombardier Learjet, como mejor proyecto de ingeniería aeroespacial, al igual que me gané el respeto del decano de la Facultad de Ingeniería Aeroespacial”, manifestó.

Sus próximas metas son: conseguir la licencia de piloto de aviones bimotores, trabajar como ingeniero aeroespacial y piloto en vuelo de prueba de aviones experimentales, trabajar para la NASA y ayudar en el “Proyecto Pettirossi” en la reconstrucción del avión que utilizó Silvio Pettirossi llamado “Deperdussin B”.

“Está en mis planes, a largo plazo, regresar a Paraguay y comenzar una compañía nacional de manufactura de aviones comerciales y militares, al igual que radares y satélites”, concluyó.

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