La crispación política pone en peligro convivencia, denuncian

Monseñor Edmundo Valenzuela manifestó en la misa del último día del novenario en honor de la Virgen de Caacupé que la situación de crispación entre políticos pone en peligro la convivencia democrática y la gobernanza, por lo que es indispensable una mesa de diálogo. En otro momento se refirió a las nuevas ideologías impuestas por las Naciones Unidas, diciendo que no son otra cosa que una nueva dictadura cultural.

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CAACUPÉ, Cordillera (Desiré Cabrera, de nuestra redacción regional). En el noveno día del novenario en honor de la Virgen de los Milagros de Caacupé, el arzobispo de Asunción, monseñor Edmundo Valenzuela, manifestó que el actual momento de nuestro país exige purificación.

“Me parece necesario destacar la necesidad de dejarnos purificar de actitudes que no favorecen hoy a nuestra historia patria”, expresó ante miles de peregrinos que colmaron la plazoleta de la explanada de la Basílica.

Subrayó que ante la actual situación de crispación entre los políticos y que pone en peligro la convivencia democrática y la gobernanza, es indispensable una mesa de diálogo, superando rivalidades e intereses parciales, aunque parezcan importantes. La búsqueda del bien común, el amor a la Patria, deberán primar para encontrar soluciones, que superen actitudes de injusticia y de impunidad, más bien que se prioricen la verdad y el cumplimiento de las leyes nacionales.

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Al respecto, el arzobispo dijo que no constituye ningún beneficio para la nación paraguaya la desavenencia entre los políticos.

Apostar al diálogo

“Como repite el papa Francisco, el diálogo es el camino para llegar a metas superiores a los propios intereses y eso exige humildad, sinceridad, búsqueda de nuevas formas de colaboración y de entendimiento en objetivos nuevos y válidos para ambas partes”, especificó.

En ese sentido, invitó a orar a los presentes para que los corazones estén abiertos a la búsqueda de soluciones adecuadas para el actual momento difícil de la convivencia social y política. “Nos damos cuenta también que la política, como la economía necesitan de purificación, para que el país dé más abundantes frutos de desarrollo integral sustentable para todas las familias y los ciudadanos”, precisó.

Ideologías impuestas

En otro momento, Mons. Valenzuela dio gracias a Dios porque la Nación paraguaya hoy sigue en pie con los valores cristianos, defendiendo la familia, el matrimonio entre varón y mujer, la vida por nacer y el cuidado de los ancianos y enfermos, con mucho cariño de la propia familia. Al respecto dijo que saben del momento difícil que se vive actualmente con la globalización del dinero y del consumo. Y de las nuevas ideologías impuestas por las Naciones Unidas, que no son otra cosa que una nueva dictadura cultural, que influyen fuertemente sobre los jóvenes.

Asumió, sin embargo, que hay aún mucho que crecer y favorecer para llegar al bien común y la dignificación de cada ciudadano.

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