“Los papás jóvenes están más ligados a los hijos. Están más cerca de la manera de pensar, del lenguaje, porque existe menos diferencia de años entre ellos. Antes, los hijos venían cuando los padres entraban a cierta edad. Hoy, al ser jóvenes, participan de sus actividades, se divierten y crean lazos con otros padres”, introduce la experta en terapia familiar, la psicóloga Sandra Basili.
–Muchos opinan que la violencia creció porque se perdió la severidad paterna.
–Antes se creía que la educación debía ser rígida para obtener resultados positivos. Y en algunos aspectos era así, pero no había confianza, el compartir experiencias con los padres. Actualmente, existen vínculos de confianza y acercamiento muy fuertes entre padres e hijos. Los hijos hablan sobre sus inquietudes sobre la sexualidad, sus relaciones amorosas, sus problemas escolares, etc. Y eso está bueno, siempre que no se convierta en una relación puramente de amigos y se pierda el “padre”. La jerarquía padre-hijo debe existir siempre.
–Estemos preparados o no, el tema de la orientación sexual hay que asumirlo. ¿Qué actitud deben tomar los papás para con los hijos varones frente a la presente visibilización de hombres que se sienten mujeres?
–Los hijos tienen que tener referentes masculinos positivos. El padre es su principal modelo de hombre a seguir. “Yo, niño, camino como papá, me peino como papá, me gusta el fútbol como a papá”. Los papás deberían estar más presentes y vincularse con sus hijos desde su ser hombre. En esto sí debemos volver un poco a lo de antes, donde el niño tenía bien diferenciado el mundo masculino del femenino.
–Ayer el papá enseñaba a pelear al hijo, hoy puede ser acusado de incitar a la violencia. ¿La fuerza tiene que ver con la hombría? ¿Cómo se transmite el saber defender-defenderse?
–Más que trasmitir, se vive. Se modela, se copia. Como papá, debo reforzar conductas esperadas en un hijo varón y no precisamente con la fuerza. Por ejemplo: que sea cortés con su compañerita, que ayude a mover una silla, que sepa cuidarle o protegerle a la novia, que en la casa colabore con lo que pueda de acuerdo a su edad, a lavar el auto con papá, a mover un mueble, a llevar las bolsas del súper. Muchas veces el varón mira cómo la hermana realiza tareas pesadas. Debe aprender a ser caballero. O sea, volvemos al perfil del hombre protector, fuerte y cuidador. El niño no nace sabiendo cuál es su rol, lo aprende de papá o de la sociedad; por eso hay que estar atentos.
–¿Cómo toma el padre jefe de hogar que el hijo (quizás de 4 o 5 años) lo supere en presteza en la tecnología?
–El niño es un nativo de la tecnología. Nosotros somos aprendices. Sin embargo, esa ventaja es un hecho bastante asumido, incluso con orgullo por los padres. ¡Cuántos hijos colaboran con el papá en cuestiones tecnológicas!
Papá amo de casa: el no reconocido socialmente
“La mujer contemporánea aporta no solo afectiva y emocionalmente a la familia, sino económicamente. El hombre se da cuenta de que también tiene que aportar más, entonces aparece el hombre proveedor pero además el afectivo, el cocinero, el cuidador, el amo de casa. Si mamá no está, papá es quien aparece para hacerse cargo”, continúa la Lic. Basili.
–¿Por qué la sociedad aún no reconoce que un hombre se quede el 100% en la casa?
–Porque la concepción del hombre proveedor sigue primando socialmente. El hombre tiene características propias: proveedor, protector, es el fuerte; si no cumple con este perfil, no está dentro de los parámetros esperados y genera diversas reacciones en la gente. Desde que el mundo es mundo, el hombre se ocupa del “afuera” y la mujer del “adentro”. Ahora la mujer ganó espacios y la vida supone un compartir responsabilidades, pero igualmente hay una memoria social que condena al hombre que no cumple con lo que se espera de él. A pesar de esto, existe mayor flexibilidad para reconocer un buen hombre haciendo tareas domésticas, pero es la minoría.
–No es fácil para el hombre, las mujeres queremos que ayude en casa, pero a nuestro modo: si limpia, criticamos porque lo hizo mal; si cocina con demasiado aceite, nos enfadamos…
–Se aprende a aceptar que el hombre hace lo que hace desde su mirada varonil. El va a arreglar la cama, pero probablemente no de la manera como lo hace la mujer; va a cuidar a los chicos también educándolos “para afuera”: que se caiga y va a aprender, que vaya en micro, tiene que saber lo que es la calle, etc. Mientras, la mujer los educa “para adentro”: es chico para ir solo, cuidado que no se caiga, no comió lo suficiente, etc. ¿Nos damos cuenta? ¡Qué buen complemento de ambos lados! Entonces, a entender que el niño necesita estas dos miradas: la masculina y femenina, porque ese es el mundo que le toca vivir.
–¿Cómo percibimos la relación: padre-hija y padre-hijo?
–Para una mujer, la figura del papá es sumamente significativa. Desde ahí construirá sus figuras masculinas y sus elecciones serán influenciadas por este modelo de hombre que papá le dio. Al varón, papá le dará lo que necesita para desenvolverse como hombre en la vida.
–Los hombres suelen ser más renuentes a consultar psicólogos; ¿eso continúa?
–Llegan muchos al consultorio. Sobre todo, muy desorientados respecto a cómo educar a los hijos varones. Sienten que el poner límites los hace tiranos. No obstante, el espacio de seguridad para un niño son los marcos claros, los límites firmes.
–¿El estímulo, la libertad de expresarse, ha vuelto a los niños grandes críticos de sus padres?
–Los niños quieren papás buenos, inteligentes, trabajadores y hasta en buen estado físico. Ellos toman nota de todo. Un niño (5 años) me comentó que él no quería ser como su papá; al preguntarle por qué, me dijo que su papá era muy gordo y así no iba a tener novia. Los niños no son ciegos ni sordos. Cuidado con lo que mostramos, porque somos el espejo para ellos.
Sinopsis de amor
- Buscar alguna actividad compartida con los hijos. - Acercarse al mundo del hijo: sus actividades, sus amigos. - Saber que los límites y la autoridad no se venden. El ser “cuates” no implica que puede hacer lo que quiera. - Aprender el lenguaje del hijo. Dialogar en sus términos funciona mejor. - Es siempre el adulto el que tiene que manejar la situación. No esperen que el niño se adapte al mundo del adulto. - El miedo no es una buena escuela. Más vale estar cerca y acompañarlos que tenerlos alejados porque temen nuestras reacciones. - Los papás de hoy revisan tareas, van a reuniones del colegio, bañan a sus hijos y les cuentan cuentos. Eso no es del mundo materno, sino amor, crear un vínculo con los hijos desde mi mirada de papá.
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