Obispo emociona a fieles en visita pastoral a caacupeños

Oratorios, escuelas, clubes y las casas son visitados en estos días por el obispo de Caacupé, Mons. Valenzuela. El carisma del prelado emociona a la comunidad por su carácter jovial y humilde. No tiene inconvenientes en subirse a carretas o caminar con los vecinos y hasta tirar algunos penales aunque casi nunca se convierten en goles.

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CAACUPÉ, Cordillera (Desiré Cabrera, de nuestra redacción regional). Esta es la primera visita pastoral de monseñor Valenzuela a la feligresía católica caacupeña, por lo que despierta mucha emoción en los vecinos. Comenzó el 10 y culminará el 23 de marzo. En todos los lugares a los que va es recibido en medio de mucha alegría y emoción.

El carácter jovial del obispo, su humildad, sencillez y carisma llaman la atención de los católicos a los que visita. Teniendo en cuenta que durante las recorridas no tiene inconvenientes en subir a carretas tiradas por bueyes, caballos o caminar largos trechos en procesión con la comunidad.

En las visitas a las escuelas y colegios juega, baila y canta con niños y jóvenes. Tampoco tiene inconveniente en ejecutar unos tiros libres penales con jugadores de los clubes deportivos a donde va, aunque no meta goles ni al arco iris. 

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Durante las visitas exhorta a los vecinos a trabajar unidos por su comunidad, a volver a practicar valores como la solidaridad y la bondad. En las instituciones educativas conversa con los docentes y recomienda que se vuelvan a cultivar los valores patrióticos, entonando el Himno Nacional y valorando a los héroes de la patria, teniendo en cuenta que el departamento de Cordillera tiene una gran cantidad de personajes históricos, muchos de los cuales dieron su vida por la patria.

Reconciliación y amor

También alienta a las familias a reconciliarse y a practicar el amor. Uno de los momentos más esperados de los encuentros con la feligresía es el de los abrazos de reconciliación, que se dan entre todos los presentes.

La visita pastoral es una de las formas con las que el obispo mantiene contacto personal con el clero y con los otros miembros de la Iglesia. Es una oportunidad para reanimar la energía de los agentes evangelizadores, felicitarlos, alentarlos y consolarlos.

El obispo tiene la obligación de visitar la diócesis cada año total o parcialmente, de modo que al menos cada cinco años la visite totalmente.

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