Recorre el mundo y difunde la inclusión

Mauro Dagna, un “Vagabondo per il mondo” (vagabundo por el mundo), ya recorrió en su motocicleta 48.000 kilómetros, y visitó 12 naciones, incluido el Paraguay, para difundir un proyecto de vida dedicado a personas con síndrome de Down, a emular.

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¿La iniciativa? Un hotel-restaurante –situado en Italia, municipio de Asti, región del Piemonte– dirigido, administrado y atendido por 35 personas con síndrome de Down, quienes realizan pasantías, aprenden diversas tareas, y se desempeñan tanto en la cocina como en el salón de atención a la clientela. Interactúan con la gente, se especializan en la preparación de un buen risotto o una deliciosa ensalada, en el Albergo Etico (Hotel Ético), que comenzó como hospedaje (2006), luego con restaurante, y ya prevé incluir una universidad de gastronomía y hotelería para personas con discapacidad, especialmente con síndrome de Down.

El italiano Mauro Dagna –un “Vagabondo per il mondo” (vagabundo por el mundo)– dio un giro a su vida, pidió permiso en su trabajo, y decidió –a partir del 2014– difundir la obra, viajando en moto, posiblemente hasta finales del 2017. Antes fue mochilero por 15 años, y se lo ubica en FB así: Mauro Dagna Vagabondo per il mondo. Celebra mañana –martes 28– sus 48 años de edad, y con mucho afecto recordó a su único hijo, de 26, durante su visita al Dr. Juan Carlos Paredes, presidente de la Asociación Síndrome de Down (Asidown, teléfono 021 605-322), con quien conversó para difundir en el país que una obra de categoría similar a la que difunde, bien puede replicarse, de diversas formas, siempre con el objetivo de favorecer la independencia y autonomía de las personas con síndrome de Down.

Determina Mauro Dagna que –según su experiencia– existe mucha gente buena en el mundo, con energía positiva; y sugiere aguardar de los demás primero lo mejor, tal como una ley de la atracción. Siempre positivo, precisamente, mensajes inclusivos, afectuosos y con la intención de conformar redes, brindó Dagna durante una conferencia, que ofreció a las familias favorecidas por Asidown, este viernes último, en un salón de la iglesia San Cristóbal, elegido por ser más amplio, dada la gran convocatoria lograda.

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Contó –por ejemplo– la experiencia de Niccoló, joven que inició sus actividades en el albergue ético en el 2006. Concluyó su pasantía, formación, y ya cumple cinco años como trabajador y asesor de quienes ahora aprenden con él. Gana su salario y se desenvuelve dignamente en la vida. Es una respuesta a los padres que se preguntan qué ocurrirá con sus hijos con síndrome de Down cuando ellos ya no estén.

cmedina@abc.com.py

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