Reutilizar los desechos, la respuesta creativa a un problema en aumento

Reutilizar, reciclar, aprovechar... La producción de desechos a nivel global es alarmante y va en aumento. Pero, por suerte, hay mentes creativas que se animan a hacerle frente a esta problemática, y convierten lo que ya nadie quiere en piezas prácticas o de arte. Como reza el dicho: “La basura de unos es el tesoro de otros”.

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Los desechos que las personas generan todos los días constituyen un grave problema de contaminación. Una forma de hacerle frente a ese problema es la reutilización. Materiales se pueden encontrar en todas partes, ya sea en basureros o en las calles (“gracias” a la gente puerca). Darles un uso práctico o creativo es cuestión de imaginación.

Un informe de la Dirección de Aseo Urbano de la Municipalidad de Asunción revela que en la capital normalmente se retira un promedio de 800 toneladas de desechos por día. En diciembre el peso de la basura asciende a 950 a 1.000 toneladas, ya que el aumento en las compras genera también más basura.

Cuánta materia prima, ¿no? Si cada familia asuncena clasificara sus desechos y los reciclara o reutilizara, ¿a cuántas toneladas se reduciría la producción diaria de basura? Por lo pronto, estos desechos constituyen una fuente de trabajo para recicladores de plásticos, cartones, aluminio... y ¡artistas!

Con el auge de las ferias artesanales, entre el ñandutí y el cuero, se puede observar una mayor variedad de artículos hechos a partir de objetos de desecho, ya sean chatarras o simplemente una tabla de madera que en su “otra vida” servía para las picadas familiares de los domingos.

Es una manera alternativa de reducir el consumo y de crear conciencia en la sociedad sobre el daño que causan al ambiente el consumo desmedido y el tratamiento indebido de la basura, así como el impacto ambiental que tiene.

Para los artistas y artesanos que trabajan con desechos, la basura no existe. Es simplemente un desorden del ser humano. Recogen lo muerto, y le dan vida. Usan todo lo que se encuentra en el entorno, piezas de automóviles, llantas, vidrios, latas, artefactos electrónicos, madera, tela, papel, etcétera.

Este estilo de arte es sumamente positivo. Da una nueva función a los objetos y un toque diferente en los hogares.

Hoy cada vez más paraguayos se arriesgan y transforman algo “feo” en bonito y hasta útil, teniendo en cuenta o no para qué se lo utilizó anteriormente. No hay límites.

También, por otra parte, la aceptación de la ciudadanía y mayor demanda de piezas artísticas de esta procedencia es lo que entusiasma a quienes se inspiran con los desperdicios y les dan uso.

Quizás estamos viviendo un momento histórico, en que ser medioambientalista está de moda. Es importante cuidar el ambiente. Es lo que nos queda y qué mejor que promoverlo cada uno de nosotros convirtiendo objetos viejos, y en desuso, en nuevas creaciones.

Algunas ideas sencillas: transformar en planteras botellas de plástico y latas; reutilizar el papel, separar los desechos, o buscar en Facebook posibles destinos para esa chapa de madera terciada que está olvidada en el depósito y que podría ser el lienzo de alguien.