Taxistas de estos tiempos

Los taxis han existido desde tiempos inmemoriales, comenzando en cada parte del mundo desde lo más primitivo –con tracción animal y también humana como en China, India– evolucionando hasta hoy.

En Paraguay tuvo su historia –también en distintas regiones, por ej. el karumbe en Encarnación allá por 1940– aunque, como en todo lo concerniente a nuestra cultura, hay carencia de fuentes escritas. Preguntando a un señor de largos 80 años, de tierra adentro, me dijo: “No sé del primero, pero cuando yo llegué a Asunción, en el 48, ya había”. Habría que preguntar a los viejos asuncenos para saber sobre el taxi en nuestra ciudad y alrededores. Ahora mismo, sin embargo, no estamos para romanticismos y el ambiente está muy caldeado. Desesperado, el enjambre amarillo hace loas a un grupo criminal y pide matar periodistas, cierran calles, agarran a golpes a la competencia, dicen que continuarán presionando.

Hay taxistas que salen al paso y afirman que no son todos así, que no hay que meterlos en la misma bolsa. El hecho es que los violentos son los que están representando al grupo de trabajadores, demostrando un salvajismo nada útil, una incapacidad de interpretación de los tiempos y de búsqueda de soluciones.

En primer lugar, tienen que entender que la competencia va a existir aunque ellos sostengan que es “injusto”, sin tener que explicar todas sus responsabilidades familiares, todo el mundo las tiene.

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No se puede monopolizar el servicio, menos con la prepotencia de otros tiempos; por cierto, los empresarios que lideran flotas no están precisamente necesitados y sí malacostumbrados a conseguir hacer su negocios a como dé lugar (ídem transporte público y otras empresas).

Luego, los dueños de su taxi, los independientes, son los más potables para sobrevivir en este momento, habrá que pelear lo que consideren justo, pero mejorando el servicio en todo sentido, esa es la carta con la que juegan otros servicios puerta a puerta.

Negarse a adaptarse a lo que está llegando a nivel económico es necedad, nos guste o no. Es más, en toda disputa de poder de empresas que se manejan a la antigua acaparando el 100% del negocio, acaban finalmente perdiendo en cualquier lugar del mundo.

No estaría mal que se hicieran asesorar, que bajen un cambio y dejen de creer que saben todo lo que tienen que saber. Porque así solo consiguen poner a la ciudadanía, al usuario que pretenden, en contra. Recuerden que la gente está cansada de que se le estafe, se le trate mal, pagar por un producto o servicio pero recibir uno de menos calidad.

Penosamente consumir lo malo todavía se estila, porque en el trajín del día a día no se puede elegir. Esto se tiene que empezar a acabar.

Buen servicio es buenos precios, limpieza, legalidad, trato cordial y respetuoso. Si no dan esto, están viendo ya que otros lo darán.

Por otro lado, el problema de lo que se tributa lo tienen que resolver con las instituciones pertinentes, allá tienen que pelear y no perjudicando a la ciudadanía.

Empezar otro trabajo a cierta edad para algunos (taxistas, en este caso) es imposible, por eso, si quieren permanecer, deberán adaptarse y reconocer que la realidad cambia y a un ritmo que no perdona a nadie.

lperalta @abc.com.py

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