Saber acompañar

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Sin ser profesionales de la salud mental y emocional, experimentamos e intentamos interpretar lo que nos sucede.

Muchos buscan algo que les dé un soporte de esperanza en las redes, otros en su fe, otros en la lógica, en el sentido común, en la familia.

Hay de todo en la viña del Señor.

El miedo crece pero va quemando etapas, tal como se explica en la comunicación masiva, cuanto más lejos ocurre un suceso menos afecta y cuanto más cerca, más nos involucra.

La pandemia del covid-19 nos ha movido el cimiento emocional. Tal como un reguero de pólvora corre el miedo por el mundo, la enfermedad se acerca y no perdona.

Ya no solo tenemos casos de personas que se contagiaron afuera, sino también hay casos nativos. Se estima que abril será el mes más duro.

Suelen decir los psicólogos que si vas al consultorio y no sabés por qué, te vuelvas a tu casa y regreses cuando hayas reconocido lo que te pasa (porque en el fondo, sabés qué es).

En este caso, no vamos a tener tratamientos personalizados a menos que contactemos vía internet con un profesional.

No sé si voluntariamente lo están haciendo gratis. Sí se ha proveído un número oficial, aunque los comentarios de la gente dicen que está colapsado, que no atienden, que te derivan a otro número, etc.

Antes que nada, debemos parar y aprender para poder ordenarnos. Según estudios, las personas más vulnerables a la desesperación producida por la ansiedad, el pánico, son las mujeres.

Puede no haber antecedentes familiares. Los ataques de pánico suelen durar unos 10, 20 minutos o prolongarse.

Son sensaciones físicas como dolores, mareos o náuseas y sentimientos irreales de que va a morir, de que se asfixia, deprimirse o entristecerse, entre otros síntomas.

En estos tiempos difíciles que vivimos es bueno saber que la realidad, la sobreinformación, las noticias falsas, los mensajes confusos pueden provocar miedo y así un descontrol que permite la entrada de cualquier enfermedad a nuestra mente y cuerpo.

Así que si somos presas del miedo o hemos sido diagnosticados ya con ataques de pánico, más vale saber que podemos iniciar una terapia online, conversar con familiares, buscar ayuda médica (sedantes naturales o recetados por un médico) y terapéutica que posibiliten herramientas para manejar lo que nos invade.

Aunque los ataques de pánico tienden a aumentar individualmente en la sociedad por distintos tipos de presión, se suma ahora el temor colectivo por el contagio de este virus que tantas personas ya ha matado en el mundo.

Aunque todos podemos ser víctimas del miedo, también tenemos fortaleza emocional. Para mantener un sistema inmunológico óptimo no es conveniente tragar información porque sí, sean selectivos, no vean todos los videos, ni todos los diarios, ni escuchen todos los noticieros. Hagamos todo bien, con calma, y lo que podamos.

Necesitamos en este momento, además de médicos, enfermeras y psicólogos, personas comunes con valores fuertes que puedan ayudar a contener a otras emocional/ espiritualmente. Hay muchos, callados, excepcionalmente simples, que toda la vida se prepararon para momentos cruciales.

Es la hora.

lperalta@abc.com.py