La cara oculta de los porcentajes

El ex premier británico Tony Blair (1997-2007) había emprendido numerosas reformas durante su mandato, cambios que los apuntó en su libro autobiográfico “Memorias”. Una, en particular (la educativa), casi lo obliga a dejar su silla del “10 de Downing Street”.

Aunque muchos consideran un sacrilegio subrayar líneas, este relato lo vale: “irónicamente, la vez que estuve más cerca de perder mi empleo no fue por Irak (guerra 2003-2011) sino por las tasas académicas...”; y lo que implicó innovar en educación.

Y acá va otro subrayado. Durante su gobierno incrementaron las horas de capacidad de lectura y aritmética en la enseñanza primaria, además de exigir “cualificaciones obligatorias en liderazgo para los nuevos directores de colegios”.

Pragmatismo inglés: comprensión lectora, matemática y liderazgo, estructuras sobre las que se construye el futuro de una potencia.

Una de las lecciones que destaca es que el liderazgo tiene mucho que ver con “aprender a hablar por encima del estruendo y del estrépito, y con permanecer siempre, siempre centrado en el cuadro general”.

Todo lo contrario a lo que está pasando con la educación en nuestro país: no se encuentra el foco.

Decía Blair que “en este mundo cambiante se trata de aplicar el pragmatismo de lo que es necesario”.

Muchas de las clases con decenas de materias no son otra cosa que copiar lo enviado y devolver al educador sin que estos tengan la certeza de que el educando comprendió lo que leyó, si sus habilidades matemáticas se elevaron o si el joven desarrolla aptitud de líder, ese que en un futuro debería procurar cambiar las estructuras, revolucionar e impulsar reformas que eleven los estándares de calidad del país, pero sobre todo que con su liderazgo sea capaz de hacer temblar cualquier silla que intente obstruir el desarrollo y la democracia.

Según estimaciones del Ministerio de Educación, un 15% de la población estudiantil de escuelas públicas no tiene acceso a recursos tecnológicos. Si son 1.180.000, hablamos de más o menos 177.000 escolares.

Otra autoapreciación que hace el MEC es que de esos 1.180.000 alumnos cerca del 91% (1.073.800) accede a las clases en medio de esta pandemia, de esa cifra el 87% (934.206) lo hace a través de medios virtuales: TV o WhatsApp. Otro 10% (107.380) accede a medios físicos y un 3% (32.214) perdió contacto con el sistema educativo, es decir, abandonó su escolaridad.

Por ello el MEC no puede perderse en el estrépito de verse por TV, buscando reconocimiento o tal vez evitar críticas; cuando son más preocupantes las cifras ocultas detrás de porcentajes que gritan desigualdad, que implica retroceso y estancamiento.

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