El intendente que valga la pena

Analizando el presupuesto de la Municipalidad de Asunción, encontramos que el gasto en salarios prácticamente duplica lo que se destina a inversión física (Obras). Mientras se pagan unos G. 650 mil millones en servicios personales, solo G. 337.000 millones son destinados a inversión física.

Esto duele. Duele porque en todo caso deberíamos tener excelentes servicios, con la enorme cantidad de unos 8.000 funcionarios en esta institución, pero no es así. Todas, absolutamente todas las dependencias tienen deficiencias y no dan una rápida respuesta a la ciudadanía. Esto es porque están llenas de parásitos y funcionarios fantasmas y muy pocos trabajadores.

Duele porque no tenemos una ciudad limpia, ni veredas en buen estado (el control de ello recae en la comuna), ni plazas hermosas. Se derrocha en licitaciones, se compra leche al mayor precio, se gasta en uniformes para funcionarios, planilleros y pasilleros, que ni siquiera los usan.

Duele porque tenemos una capital que pide a gritos inversión en obras, pero las pocas que se hicieron en los últimos años fueron irregulares, ilegales o no valieron el gran gasto que representaron, como la bicisenda, la avenida Quinta, el paseo de las luces, entre otros.

El o la intendente que valga la pena en Asunción sabrá ver esto. Pues es muy fácil recapar una cuadra y salir en fotos, o mentir con promesas en las redes sociales, lo difícil es hacer cambios en una rosca mafiosa y no dejarse gobernar por la corrupción.

El o la intendente que valga la pena será la persona que barra con los planilleros de la Municipalidad de Asunción, para que se queden los que desde siempre han trabajado y mantenido nuestra ciudad. Que haga que nuestro dinero sea utilizado directamente para invertir en obras, en compra de maquinarias y en dotación de insumos necesarios para los verdaderos funcionarios municipales.

Valdrá la pena el o la que tenga la verdadera voluntad política para ir contra la claque y eche a los hurreros, “modelitos”, empresarios, amigos y corruptos que desangran el presupuesto municipal. La persona que pare de colocar a seccionaleros en cargos de confianza, que deje de repartir las direcciones municipales entre los concejales para pagar favores políticos.

Llueven las denuncias de los planilleros y pasilleros siempre y desde hace años. No es un misterio. Se gastan millones en tonterías, pero no se invierte en cámaras y en un sistema para detectar a los que marcan y se van. ¿Por qué siguen los funcionarios sentados sin hacer nada y tomando tereré en el pasillo? ¿Cuándo se harán sumarios reales y se publicarán de una vez los resultados de estos? ¡Cuando haya un intendente que valga la pena!

lia.barrios@abc.com.py