A Primera con un sombrerito

¿Que podrían llegar a tener en común Neymar y un vendedor de tomates que tiene visión solo en el ojo derecho que vive en J. Augusto Saldívar, Paraguay? Aparte de jugar al fútbol, el estar ligados de alguna manera al premio Puskás, otorgado por la FIFA al mejor gol en un partido de ligas profesionales de fútbol. 

El protagonista de esta historia se llama Mario Enrique Ricardo Centurión (28), popularmente conocido como Henry, quien, de ser el 10 del club Cristóbal Colón (J. Augusto Saldívar), de tercera división, pasó a formar parte del plantel del club Sol de América, equipo de Primera. Este meteórico ascenso sin escalas se debió a que, días atrás, llamó la atención con un gol muy particular en el partido contra Cerro Porteño en la Copa Paraguay. 

Su anotación es descrita por el portal Cuatro Cuatro Dos, de la siguiente manera: Mario recibió un pase de cabeza de un compañero, dominó con la derecha, dejó picar, se sacó la marca con un “sombrerito”, y antes de que la pelota toque el suelo, sacudió un derechazo infernal que se coló en el ángulo superior derecho del arquero, para poner el 1-1 y desatar la admiración de todo el estadio. 

Aunque, finalmente, su equipo perdió el partido, él fue figura, y su gol, una joya. El video de la jugada fue viralizado a nivel mundial, y los internautas pedían, y siguen pidiendo, que se lo nomine al premio del mejor gol de una temporada a nivel mundial. El galardón fue instituido por primera vez en la temporada 2009/2010 en honor a Ferenc Puskás, capitán de la selección de Hungría en los años 50. 

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El galardón se entrega teniendo en cuenta ciertos criterios como el estético, la importancia del partido, la ausencia del factor suerte y el juego limpio. 

No es seguro que lo nominen, ni que lo gane, pero como la de Henry hay otros cientos de historias de chicos talentosos, por ejemplo, la de Horacio Almada, de River de la Segunda División. Su hipoacusia (dificultad para oír) no le impide ser uno de los mejores arqueros de su liga.

A veces escucho a mis colegas hombres poner en entredicho la “utilidad” de la Copa Paraguay. Particularmente, lo positivo es que de otra manera sería imposible que estos talentos de tierra adentro con grandes historias de superación logren visibilidad. La falta de oportunidad de mostrar ante el público que está más allá de las canchas de barrio hace que muchas veces virtuosos jóvenes que optan por el deporte en vez de las drogas, finalmente se pierdan. 

Por el otro lado, también se ve la lucha tanto de los jugadores como de sus familias por lograr, fútbol de por medio, un mejor pasar económico. No estoy tan de acuerdo con Jorge Luis Borges y su diatriba contra los partidos de fútbol, a los que no iba por escasa visión.

A veces el fútbol es oportunidad. Una oportunidad, por ejemplo, para personas con capacidad limitada para ver (como Borges) u oír pero que no por ello se rinden. Igual salen a la cancha, le dan pelea y sobresalen.

mescurra@abc.com.py

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