Adiós, Maestro

En países como Paraguay la verdad a secas generalmente golpea, hiere, molesta y duele. Por ese motivo es mejor disfrazar esa cruda verdad con el humor y la ironía para alcanzar el éxito deseado. Es decir, anestesiar la verdad o la realidad para que el impacto sea efectivo pero no fuerte.

De ahí surgen las columnas informales de los diarios conocidas como “Radio So’o” del entonces Diario Noticias; el desaparecido “Cuarto Oscuro”, Última Hora, y “Ñe’embeguépe”, aún vigente en el diario ABC Color. Un párrafo en una de estas columnas tiene una fuerza similar y a veces superior a cualquier sentencia judicial.

Un gran maestro del periodismo innovó con mucho talento esta técnica ingeniosa hace unos 30 años. Decidió contar con humor de nivel intelectual las verdades políticas y de la sociedad paraguaya. Su impacto fue y es tan grande hasta hoy, que ningún político o funcionario público desea ser mencionado con algún adjetivo calificativo o seudónimo.

Frases célebres se han acuñado en estas columnas tales como: “...le dio una patada a la pobreza”, “ladrón de galletas (parafraseando a un líder colorado)”, “libidinoso exobispo”, “merienda de negros”, “mi apá”, “ñandejára taxi”, que ilustra por completo al personaje de turno.

Podríamos decir que -pese a estar proscrito por la dictadura- a mediados de los ‘80 surgió feliz y caraduramente el humor político de la mano de sabias plumas del periodismo paraguayo de entonces.

En aquella época no pululaban las noticias o primicias oficiales como hoy porque un sinceramiento significaba no solo la destitución del funcionario sino como mínimo la cárcel o el río.

Entonces, solamente en “Ñe’embeguépe (traducción: “en voz baja”)”, y bajo la figura de “fuentes oficiales que solicitaron el anonimato por temor a represalias” se publicaban en estas columnas hechos o decisiones verdaderos que nadie se animaba a confirmar.

Una de esas plumas era Héctor Rodríguez Boccia (69), cuya muerte nos sorprendió a todos el jueves pasado. Abogado de título, pero periodista de alma, desarrolló su talento en las redacciones durante 43 años.

Llegó a ser jefe de la sección Política y se desempeñó últimamente como secretario de Redacción, que es un escalón superior. Es uno de los periodistas de mayor talento de la cariñosamente conocida “vieja guardia” de esta noble profesión.

Al hacer un intento de definir quién es profesionalmente Héctor Rodríguez, me rindo ante la frase de Víctor Benítez: “El periodista casi anónimo más influyente del Paraguay de los últimos 30 y pico de años”.

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