Apuntes sobre la reunión Abdo-Ortiz

El punto final a las precauciones del presidente Mario Abdo Benítez para evitar vincularse con el cartismo, que significó su reunión en Palacio de Gobierno con el “empresario” José Ortiz, exasesor “ad honorem” de Horacio Cartes, tiene diversas interpretaciones.

Están quienes justifican el encuentro, argumentando que ningún mandatario que se precie rehusaría una reunión cuyo objetivo sea conversar de una inversión de US$ 180 millones, que beneficiará al país.

Esto puede interpretarse que el cartismo logró acercarse al Poder Ejecutivo, posibilidad que le había estado vedada desde el fin de las últimas elecciones generales y hasta ahora, llevando hasta la sede gubernamental la promesa de una millonaria inversión. Lo cual, a su vez, podría considerarse como una suerte de peaje o soborno de alto nivel.

Una variante más sofisticada de esta especulación es que la tal anunciada inversión realmente no se concretará y que el cartismo ya cumplió con su objetivo. Este no sería otro que mostrar a la opinión pública que no son el monstruo que algunos pintaban porque fueron recibidos por el mismo presidente de la República, con todos los honores, en el simbólico Palacio de los López.

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El perjuicio a la imagen del adversario político, o sea a Abdo Benítez, vendría a ser un beneficio extra de la operación política.

Los más cercanos al presidente de la República quieren quitarle dramatismo a la cuestión y pretenden hacer pasar la reunión casi como una cuestión de rutina en la administración del poder.

Contradice esa pretensión el hecho de que desde la Presidencia de la República se cuidaron muy bien para que no trascendiera ninguna imagen en la que se vea juntos a Ortiz y Abdo Benítez, lo que habla a las claras de que son muy conscientes de la “incorrección política” del encuentro. 

Probablemente, creen que es “positivo” que los medios de comunicación del expresidente no se hayan dado el gusto de publicar tal fotografía.

Al respecto, otra interpretación posible es que el presidente Abdo Benítez haya accedido a este encuentro con José Ortiz, uno de los símbolos negativos de la administración anterior, por considerar que el cartismo dejó de ser un enemigo peligroso y que ya no es riesgoso para la imagen del Gobierno tenderle una mano.

Eso significaría un importante cambio en la actitud del presidente que, en los años anteriores, desde el 2015 aproximadamente, vino construyendo su imagen y su carrera política en contraposición al cartismo.

En cierta forma, puede decirse que Abdo Benítez le debe a Cartes (o a sus errores políticos) el ascenso al poder.

Para quienes siempre consideraron al actual presidente como un simple producto de la coyuntura política y descartaban desde el vamos que tuviera cualidades adecuadas para gobernar el país, lo ocurrido solamente confirma sus presunciones.

Seguramente, deben concluir satisfechos que es uno más que pasará por el cargo contradiciendo su discurso, sin pena ni gloria.

Una cuestión no menor es que, desde ahora, los éxitos políticos o judiciales que consiga el cartismo serán atribuidos a este encuentro de Abdo con José Ortiz.

En política, las señales son tan importantes como los hechos y están prohibidas las inocentadas.

Son cosas que seguramente sabían bien el presidente de la República y su entorno cuando decidieron hacer esta reunión que, en algún momento del futuro cercano, tal vez sea recordada, como un momento de inflexión en el derrotero de esta administración.

mcaceres@abc.com.py

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