Colorados que se animaron a desafiar candidatura ilegal de Stroessner

El Partido Colorado tiene la mala fama de permitir que su nombre vaya pegado a las dictaduras militares que rigieron el país, pero tiene la virtud de reaccionar desde adentro –aunque sea tardíamente en base a la prédica de quienes consideraron como actos de usurpación el copamiento del partido. La última vez que ocurrió fue en 1987 luego del atraco a la convención partidaria para el dominio del partido por un sector prostronista dispuesto a avalar la continuidad del dictador.

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1987. En una dependencia del edificio Segesa funcionaba una oficina de preimpresión de todo tipo de publicaciones clandestinas o semiclandestinas en contra de la dictadura. Ahí preparábamos materiales desde revistas, libros, periódicos y folletos de movimientos sindicales, el periódico del Mopoco que por entonces ya ingresó al país, propuestas para la transición política de Domingo Laíno, desde el exilio, los boletines de denuncia de atropellos a los DD.HH. de doña Coca de Lara Castro, nuestra revista prohibida y aún así publicada bajo la dirección de Monseñor Mario M. Medina, “Nuestro Tiempo”, nuestra agencia internacional de noticias Par Press, asociada a Inter Press Service con suscriptores en todo el mundo. Entre otras cosas.

De la impresión se encargaban indistintamente los clientes o nosotros mismos para lo cual contábamos con varios amigos imprenteros que desafiaban el peligro.

Hasta esa oficina llegó un día el hoy extinto Enrique Riera, uno de los líderes del MOPOCO y nos preguntó si podíamos imprimirle “un comunicado de la Comisión Central del Partido Colorado”. Apenas lo leímos, Alcibiades González Delvalle, José Luis Simón y yo –responsables de la oficina– nos percatamos de que en nuestras manos estaba una bomba de tiempo.

Según las reglas de juego de entonces, los opositores y la prensa podían criticar a Stroessner y oponerse a lo que decía y hacía, pero hacerlo esto desde el Partido Colorado era un verdadero suicidio. ABC Color estaba clausurado (22-03-84) y su director, Aldo Zuccolillo, preso por haber enfrentado a Stroessner. ¿Quiénes éramos nosotros para enfrentar la ira del dictador en vísperas de su nueva reelección, prevista para febrero de 1988?

Decidimos editarlo, inclusive imprimirlo. Resultó un folletito de cuatro páginas con el título: “Impugnación a la candidatura presidencial del general Alfredo Stroessner”. Hasta hoy no podemos revelar dónde lo imprimimos por la posibilidad de que algunos excompañeros de ABC que fueron a parar ahí por el cierre de su fuente de trabajo, aún continúen en el lugar.

23-10-87. Es la fecha del documento que firman por la Comisión Central, el MOPOCO, entonces liderado por Miguel Ángel Toto González Casabianca; el Movimiento Popular Colorado para la Convergencia y la Unidad, una escisión pasajera del MOPOCO, cuyo líder no recuerdo; la Asociación Nacional Republicana en el Exilio y la Resistencia (ANRER), liderada por Méndez Fleytas y representado aquí por Leopoldo Ostertag y los hermanos Tito y Rubén Martínez Cáceres, y el Movimiento Ético y Doctrinario, cuyas cabezas visibles eran el Ing. Carlos Romero Pereira y Ángel Roberto Seifart.

El documento dice que la Comisión Central declaró que el Partido Colorado “no participará con candidatos para las elecciones generales convocadas para el 14 de febrero de 1988, y que el general Stroessner no es candidato a la presidencia de la República por nuestro partido, exhortando finalmente a todos los colorados a oponerse activamente al fraude electoral”.

Se podrán imaginar semejante atrevimiento en esa época en que el poder nacional estaba concentrado en las manos de una persona, a través del control de las FF. AA., de la Policía, de la Justicia, del Congreso, de la oposición, de la prensa y de la Junta de Gobierno de la ANR. Era dictadura plena y quienes se oponían no solamente estaban dentro del país sino dentro del propio Partido Colorado.

“El Paraguay nunca jamás será patrimonio de una persona o de una familia”, recuerda el documento en palabras del general Bernardino Caballero en 1842. Los firmantes destacaron que las candidaturas “en todos los casos deberán reunir las condiciones exigidas por la Constitución y las presentaciones se harán de acuerdo a las prescripciones de dicha ley”, expresaba en alusión a la ley electoral de entonces.

¿Les suena algún parecido con el caso actual de un Partido Colorado utilizado como patrimonio de una persona, por una persona que se resiste a cumplir con la Constitución? El documento concluye que la “ilegal postulación del general Stroessner para la Pcia. de la Rca. lo coloca en una situación de clara violación de lo que prohíbe la Constitución”.

Naturalmente nadie en la ciudadanía dio la menor bolilla al pronunciamiento del Comité Central, ya que Stroessner fue reelecto por octava vez por una “aplastante mayoría” aunque no duró ni siquiera un año en el cargo. En el Partido Colorado ocurrió muchas veces: lo que no se puede con los votos, se pudo con las botas… o tal vez por ahora con el simple voto de algunos senadores colorados íntegros. Al menos ayer una mayoría de senadores demostró firmeza como lo hicieron en su momento quienes se atrevieron a desafiar al dictador de turno.

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