Don Miguel

Al caer la noche del jueves último nos enteramos que querían publicar en nuestro diario un espacio reservado en nombre de Miguel Ángel Carballo Gómez, el señor a quien conocemos como el ‘mecánico de oro’. Era harto sospechoso: Uno, el aviso venía desde una publicitaria en Ciudad del Este cuando don Miguel anda entre Asunción y Emboscada. Dos, el señor acaba de renunciar a su trabajo en Diputados donde ganaba 10.300.000 guaraníes, lo que él mismo calificó en Tribunales como su único sustento. Tres: el espacio reservado iba a costar más de G. 3 millones.

Eran muchas dudas que se despejaron un poco después cuando -para sorpresa nuestra- se presentó un colega periodista a decir que él mismo había redactado el material. La cosa iba en serio, quienes estaban detrás de don Miguel tenían la suficiente espalda para pagar un espacio reservado y contratar un periodista.

El escrito tiene adjetivos periodísticos pero un fuerte sustantivo jurídico, por lo que se puede sospechar la concurrencia de varias personas en su redacción. Leímos atentamente y aquí nos detuvimos: 

“(...) cabe preguntarse dónde está la libertad de prensa porque el parcialismo rampante se ha apoderado de mis cancerberos, que desechan de forma soberbia y despectiva los documentos y declaraciones que después de cada ataque trato de acercarles, convirtiéndose de esta manera en jueces y parte de una novela que me ha convertido en víctima sin consideración ni derechos”.

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Quienes están detrás de don Miguel mienten, y don Miguel es quien mejor lo sabe. Hablamos dos veces con él: durante la investigación y después de concluirla. Es más, lo llamamos desde nuestro número privado, un número que él conoce mejor que muchos que están a su alrededor. Tanto lo conoce que nunca más nos volvió a atender.

Según el escrito, se “desechan de forma soberbia y despectiva los documentos y declaraciones”. ¡Qué más no quisiéramos que Ud. hable, don Miguel! ¡Que entregue documentos o que desgrane aclaraciones! Según los papeles que tenemos en nuestro poder, Ud. entregó 18.000 billetes de 100.000 guaraníes para constituir la empresa Rocket SA. Según los papeles, Ud. entregó 19.000 billetes de 100.000 guaraníes para comprar un Shopping. Según los papeles, Ud. entregó 4500 billetes de 100.000 guaraníes para comprar un departamento en el Yacht. Según los papeles, Ud. entregó 3000 billetes de 100 dólares para prestárselos a una exdiputada.

Don Miguel: no vamos a pintarlo como un trabajador honrado que cayó en una mala jugada porque Ud. ha estado cobrando doble salario del Estado paraguayo a sabiendas de que estaba mal. Y últimamente ha estado cobrando plata del Estado paraguayo sin haber trabajado. Eso es algo indebido, y lo entiende cualquiera que diferencia el bien del mal.

Pero están a punto de crucificarlo en una cruz que parece no ser suya, don Miguel. Estamos abiertos a oírlo, a ir donde usted diga, como diga, a la hora que diga. Los buenos amigos acompañan hasta el cementerio... hay otros que nos ejecutan y entierran. Es lo que parece que su amigo está a punto de hacer con usted. 

mabel@abc.com.py

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