¡El EPP manda!

Hace exactamente un año todo el país se alegraba con la esperada noticia de la liberación del menor Arlan Fick Bremm, al cabo de 267 días en carácter de secuestrado en poder del grupo criminal Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP).

Sin embargo, en ese momento la felicidad tampoco fue completa, ya que los terroristas aún mantenían retenido al policía Edelio Morínigo Florenciano, quien justamente fue compañero de cautiverio de Arlan durante cinco interminables meses.

Hoy el joven policía sigue secuestrado y pasó su segunda Navidad lejos de su familia y confinado quién sabe en qué tipo de condiciones en el monte.

Pero, así como la Navidad pasada, esta vez el EPP también mantiene en su poder a dos secuestrados, Edelio y el menonita Abrahán Fehr Banman, por quien incluso su familia, en medio de la desesperación, pagó 100.000 dólares a un grupo de avivados.

Entonces, la pregunta que me sigo haciendo yo y que tal vez se hacen también miles de paraguayos es: ¿por qué es tan difícil acabar con el EPP?

Me resulta inadmisible que un grupo de 20 personas con ideales desquiciados y armadas con un par de fusiles robados a la Policía y otros vetustos rifles mantengan en vilo a todo un país.

La cosa es más grave aún considerando que en el Norte del país están desplegados más de 1.500 hombres, entre militares, policías y agentes especiales aglomerados en la Fuerza de Tarea Conjunta (FTC) y quienes cobran un sobresueldo para combatir a la gavilla terrorista.

El citado bloque, además, derrocha casi un millón de dólares cada mes en el marco de la tenue lucha, pero hasta ahora sin los resultados que la gente quisiera.

Así como el año pasado, ojalá también en esta Navidad se dé el milagro del retorno de Edelio y Abrahán, algo que depende exclusivamente del antojo de los criminales, porque es evidente que el EPP manda en el Norte y que la Fuerza de Tarea Conjunta es incapaz de regalarnos el milagro de liberarlos.

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