Entreguismo y corrupción

La agobiante situación económica que afecta a nuestro país por la grave crisis regional, el precio de la soja, el dólar por las nubes y por la falta de inversiones públicas pone en aprieto al gobierno y al sector privado, como hace tiempo no se sentía.

En la zona fronteriza –como si todo fuera poco– el “amigo” Jair Bolsonaro ordenó una operación “muralla” y están decomisando productos adquiridos en Paraguay, incluso dentro de la cota de 300 dólares. De esa forma, militares y federales brasileños desalientan a sus pocos connacionales que siguen viniendo de compra a nuestro país, a pesar todo.

Y no es un detalle menor. Las ciudades fronterizas -en este caso con Brasil- son las fuentes principales de ingreso permanente de divisas a nuestro país, y responsables de casi el 40% de la recaudación del Estado.

Pero lo que el Paraguay debe hacer no es lamentarse, sino reaccionar positivamente. Llegó el momento de que nuestro país asuma su condición de nación soberana y, si bien vivimos en tiempos de globalización, salir de la infame dependencia de nuestros vecinos, especialmente del Brasil. Y, en ese sentido, su primera muestra de hastío contra la opresión bandeirante debe ser la recuperación de la soberanía en Itaipú, en el 2023, en el marco de la renegociación del tratado. Ya ha pasado tiempo suficiente desde la Guerra Grande (1864-1870) como para que sigamos sometidos a los caprichos de un Estado del que no podemos suponer una actuación con espíritu solidario.

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Paraguay debe reaccionar e interpelar y reconquistar, sin agredir, lo que por años sus vecinos le despojaron en sus mayores fuentes de riqueza, que son las entidades hidroeléctricas.

Y si al mismo tiempo los gobernantes pudieran despojarse de la rampante corrupción al que tiene sometido al país serían suficientes actos para que en el menor plazo los paraguayos recuperemos nuestra dignidad, librándonos de nuestras peores desgracias de los último 60 años: el entreguismo y la corrupción.

Si aún con este estado de cosas existen inversionistas extranjeros que se animan a venir al Paraguay, a arriesgar sus capitales, nuestro país sería la nueva meca de las inversiones, cuyos beneficios conjugados con la venta de nuestra energía a precio de mercado, más el fin del despojo de la cosa pública, no habrá crisis capaz de quebrantar nuestra existencia.

rduarte@abc.com.py

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