Las flores del Paraguay

Hace poco quedó conformado un grupo dedicado al rubro de la producción de flores y toda la cadena que conforma esta sana, atractiva, relajante y económica actividad. Las flores sirven para amortiguar algún momento de tristeza con la partida de un ser querido o, en contrapartida, para alegrar, compensar e indemnizar el triste momento con la alegría que origina la llegada al hogar de una nueva vida. Vale decir, las flores son las que nos reciben y nos despiden. La diligencia florística tiene sus añitos que comenzó con la vida misma del ser humano cuyo inicio me reservo ya que no recuerdo exactamente el día de la creación. Supongo que las hermosas y llamativas flores deben ya también contar con un buen lapso de tiempo sintetizado en miles de años.

Este país dispone de tierra, agua, sol, gente, clima, electricidad, mano de obra, apoyo foráneo y, lo más importante, el mercado y el poder adquisitivo para comprar las especies florícolas que se comercializan en este país. También va floreciendo la cadena formada por productores, técnicos, instituciones crediticias, decoradores, semilleros, florerías, los que preparan abonos y planteras, jardineros, viveristas, comerciantes, etc. 

En contrapartida el Paraguay sigue teniendo la lacra de contrabandistas y de una aduana e instituciones fronterizas que solo hacen la vista gorda para embellecer sus obesos bolsillos con la masiva entrada ilegal de las flores y follajes al país. También resalta los problemas de provisión de insumos, la burocracia estatal en materia de semillas, la calidad floral, la asistencia técnica es aún insuficiente, las entidades crediticias desconocen el sector y las que conocen se muestran celosas por la facilidad con que los gobiernos de turno condonan las deudas a quienes ni producen nada, las informaciones no llegan al floricultor y la demanda supera enormemente a la oferta. 

Casi unas 350 toneladas registradas de flores llegan al Paraguay desde Argentina, Brasil, Colombia, Rumania y Ecuador. Al contrabando de flores en este país también le ponen alfombra con pétalos perfumados y el ingreso ilegal es vergonzoso. Llegan, en el orden de volumen, rosas (185 toneladas), Gypsophilas (34 tn), orquídeas (29 tn), crisantemos, anturios, calanchoes, gerberas y otras especies, juntamente con las ramas de hojas a las que llaman “follaje” para dar los buenos colores, contrastes y conciliación a los arreglos florales. La dotación florícola se completa con claveles, gladiolos, aster, lisianthus, cactus, lirios, palmeras y otras especies de valor. 

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Se estima en unos 12 millones de dólares la demanda florícola paraguaya y solamente el 10 % de este total tiene cobertura criolla, lo que equivale a que más de 10 millones de US$ aportamos a países que nos envían las flores y follajes. Unas 800 familias paraguayas son las dedicadas al rubro ornamental y se concentran en la zona central como Luque, Villa Elisa, San Lorenzo, Limpio, Areguá, Villeta, Itauguá, así como Caacupé, Yaguarón, Atyrá, Piribebuy, Eusebio Ayala, Itacurubí de la Cordillera y Encarnación. 

La poca superficie necesaria para la producción, la cadena y el agronegocio que posibilita, la riqueza climática, la mano de obra abundante y familiar, la falta de rumbo productivo que tiene el Paraguay, la tecnología existente, la posibilidad de un nuevo gobierno que quiera y pueda aniquilar el contrabando, el populismo, el subsidio, la condonación y la corrupción aduanera y de las otras jodonas instituciones estatales. 

Una mención al Gobierno taiwanés, al Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA), las empresas florícolas privadas, a la nueva Cámara Florícola del Paraguay, a los técnicos capacitadores y a toda la cadena por procurar que la producción se consolide y hagan del Paraguay un oasis de flores y de dinero...

caio.scavone@abc.com.py

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