Martínez Simón y la “casualidad”

Claudio Bacchetta, presidente del Consejo de la Magistratura, dio trámite a una denuncia por plagio presentada fuera del plazo estipulado por el acta número 1696 del 19 de marzo de 2018 para eliminar a Elodia Almirón de la terna para suplir la vacancia de Sindulfo Blanco en la Corte Suprema de Justicia.

Almirón era la mejor puntuada en dicha terna que también estaba integrada por Marcos Kohn Gallardo, el segundo mejor puntuado, y Alberto Martínez Simón, el tercero.

La denuncia de plagio fue realizada por un abogado, César Gómez Gaona, y requirió una larga investigación sobre la obra completa de Almirón y contactos internacionales con la supuesta víctima, que vive en Panamá, sobre hechos acaecidos hace varios años.

Sin embargo, en la conferencia de prensa que brindó recién cuatro días después de haber planteado la denuncia, el 13 de diciembre de 2018, Gómez Gaona no logró precisar cómo se enteró del supuesto plagio.

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Con esa denuncia, Bacchetta condujo al Consejo a eliminar a Almirón. Extrañamente, a los pocos días presentó su renuncia a la competencia el segundo mejor puntuado, Kohn Gallardo, quedando “disponible” el tercero, Martínez Simón.

La terna fue irregularmente rellenada con dos personas que, a decir de Jorge Seall Sasiain, no tienen merecimiento alguno para estar en la Corte Suprema, criterio compartido por una amplia mayoría de las personas que emitieron opinión al respecto.

Hay alguna gente que todavía piensa que la inclusión de esas dos personas fue “casualidad”.

Alberto Martínez Simón es un hombre brillante. Brillante como Carl Schmitt, el constitucionalista de Adolfo Hitler. Brillante como Édgar Ynsfrán, antiguo ministro del Interior de Alfredo Stroessner.

Desde ese momento, Martínez Simón hizo todo lo que estuvo a su alcance para minimizar su relación con el grupo Cartes, a través de su pertenencia al estudio jurídico Prono, el que lleva todos los asuntos jurídicos del grupo, y de su asesoría al Banco Amambay, el actual BASA, de Horacio Cartes, que, según el testigo brasileño Bolonha Funaro, fue edificado con la ayuda de Darío Messer.

Los medios del grupo Cartes hicieron una abierta y sostenida campaña a favor de la nominación de Martínez Simón, lo cual es su más pleno derecho, y hay alguna gente que todavía cree que eso fue también “casualidad”.

En su desempeño como magistrado en lo civil en una cámara de apelaciones Martínez Simón tiene una foja de servicios coherente contra los medios de comunicación, a los que aplicó sistemáticamente el correcto principio de la responsabilidad ulterior usando premisas falsas sobre la responsabilidad de los funcionarios públicos, lo cual confirma que, efectivamente, es un brillante abogado. Hay que serlo para disfrazar con un principio correcto decisiones incorrectas.

Y también favoreció a Christian Kriskovich en el sonado caso en que dicho miembro del Consejo de la Magistratura, colega de Claudio Bacchetta, fue acusado de acoso sexual por una estudiante. Martínez Simón, haciendo gala de sus habilidades jurídicas, desechó, alegando cuestiones formales, la pericia del celular de la denunciante, exculpando al denunciado, que luego votó por él para la Corte Suprema.

En marzo de este año el presidente Mario Abdo Benítez recibió a José Mauricio Ortiz Escauriza en el Palacio de López, blanqueando al principal operador de Horacio Cartes en la Policía; esta semana que pasó se unificaron las bancadas de Colorado Añetete y de Honor Colorado, el brazo político del grupo Cartes.

Y horas después el Senado primero y el presidente de la República después nombraron a Alberto Martínez Simón ministro de la Corte Suprema. Pura “casualidad”.

evp@abc.com.py

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