Mentiras e impuestazo

El gobierno y la clase política a la que decidió satisfacer están llenando el país con la colección de mentiras que habitualmente usan cuando han decidido meter mano en nuestros bolsillos para seguir malgastando nuestras contribuciones.

Los impuestos que ya pagamos los paraguayos, los pagamos para cubrir nuestros costos de salud, educación, justicia, seguridad, defensa e infraestructura. Para eso pagamos impuestos y para ninguna otra cosa.

Sin embargo, el gobierno y la clase política a la que decidió satisfacer usan el dinero de nuestros impuestos en otra cosa. Entre el ochenta y el noventa por ciento de la recaudación tributaria, lo que nos sacan, lo usan para pagar salarios de funcionarios públicos.

Son trescientos mil los funcionarios públicos. De ellos, entre sesenta mil y setenta mil ingresaron a la Función Pública antes de la vigencia de la ley 1626, que exige concursos de méritos y aptitudes para acceder a salarios públicos. Muchos de ellos ya eran y siguen siendo meros operadores políticos, aunque no se les puede exigir el análisis de suficiencia porque la ley no tiene efecto retroactivo.

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Del resto que ingresó ya estando la ley 1626 en vigencia, entre doscientos treinta mil y doscientos cuarenta mil, solamente el veinte por ciento ingresó cumpliendo las exigencias de ganar concursos de méritos, serían unos cuarenta y siete mil funcionarios.

El resto, alrededor de ciento setenta mil funcionarios públicos, lograron salarios públicos violando la ley. Los docentes, que están exceptuados ilegítimamente de la ley 1626 y que concentran a la mayor cantidad de jefes de operadores políticos, están incluidos en ese número, pues también ingresaron en su enorme mayoría sin concurso alguno, por mera recomendación política, por lo que se niegan sistemáticamente a realizar pruebas de solvencia.

Al menos un sesenta por ciento, pues, de lo que pagamos en impuestos, el gobierno y la clase política a la que decidió satisfacer lo usa para pagar a prebendarios y no para salud, ni educación, ni justicia, ni seguridad, ni defensa, ni infraestructura.

Lo mismo puede decirse de las otras formas en que los paraguayos pagamos los gastos del Estado. Los royalties de las binacionales, los préstamos, los demás ingresos públicos son todos nuestros, es nuestra plata, que el gobierno y la clase política a la que decidió satisfacer usan del mismo modo en que usan los ingresos tributarios. FONACIDE lo prueba más allá de toda duda razonable.

Y ahora nos vienen con el cuento de que para mejorar la salud y la educación es que nos van a aumentar los impuestos a la Renta, al jugo de naranja, al chileré y al celular y nos juran que van a “blindar” esos fondos para dedicarlos a salud y educación.

En realidad, el presidente Mario Abdo Benítez y sus amigos de la clase política van a aumentar los impuestos para blindar ese sesenta por ciento de los ingresos tributarios que asignan a sus ciento sesenta mil o más prebendarios. Eso es lo que van a blindar mediante los nuevos impuestos. Es para no tocar los salarios de sus prebendarios que nos van a sacar más dinero del que ya nos sacan.

Creo que eso es demasiado injusto. Y creo que confirma que la mayoría de los políticos paraguayos son unos mentirosos patológicos a los que no hay que creerles nada de lo que prometen.

evp@abc.com.py

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