Otra vez el subsidio

En la comisión parlamentaria sobre reforma del Código Electoral se plantea, entre otras cosas, establecer la gratuidad del pasaje los días de elecciones, sean generales o municipales, con el fin –dice la nota periodística– de incentivar a los electores a cumplir con el derecho y deber de concurrir a las urnas.

La propuesta es una iniciativa de Frente Guasu que, al igual que referentes de otras agrupaciones políticas, piensa que de esa forma se romperá la infraestructura partido-candidato-dinero-elector, lo que significa que tratan de instalar la idea de que quien maneja el transporte gana las elecciones, lo cual es absolutamente absurdo en estos tiempos de motos y chilere per cápita.

Además, el proyecto contempla que el pasaje gratis rija solamente en el área metropolitana de Asunción y no en el interior del país, y que la confiscación inconstitucional que sufrirán las empresas de transporte para el cumplimiento de este cometido sea retribuida con un subsidio de aproximadamente 3.600 millones de guaraníes. Es decir, que lo pague el Estado, o sea nosotros.

Debo hacer las siguientes observaciones a este proyecto.

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1. Los políticos piensan que hay dos clases de políticos. Los que carecen de dinero y los que lo tienen en abundancia. Los primeros piensan que con abundante dinero se puede contratar toda la cantidad de transporte necesario para acarrear a la gente y asegurar de esa forma la victoria. Piensan así aunque hagan exactamente lo mismo, generalmente con dinero ajeno o del Estado.

2. Los políticos sin dinero se niegan a ver el cambio experimentado en materia de transporte de electores. Estos, en su mayoría hoy cuentan con transporte propio, en consecuencia sus demandas son otras. 

3. Una de esas demandas es que se respete su voto, lo que significa respetar su decisión soberana, su libertad y su garantía constitucional de no ser presionado para elegir.

4. La única forma de incentivar a una mayor concurrencia electoral es acercando las urnas al domicilio de los votantes. ¿Por qué –por ejemplo– no se instalan mesas receptoras de votos en las compañías de los distritos o municipios? 

5. En el interior del país –donde justamente no se piensa establecer el pasaje gratis– las distancias entre el domicilio y las urnas son grandes; en algunos casos más de cincuenta kilómetros. El elector pierde prácticamente todo el día para cumplir con su deber y además de la casa no pueden ir juntos todos los que deben votar por razones de seguridad: alguien debe quedar a cuidar la casa.

6. La mejor forma de combatir el problema que puedan generar los políticos con dinero es instalar mayor cantidad de lugares de votación en el área metropolitana y en el interior llevar las urnas a las compañías. Claro significará más trabajo para los partidos y para la justicia electoral, pero la Constitución y la ley les asignan esos roles, de modo que es cuestión de ponerse las pilas.

7. Necesitarán mayor cantidad de voluntarios para cubrir las mesas, pero se salvarán de la “competencia desleal” de los políticos con dinero que pueden movilizar grandes flotas de vehículos. ¿Acaso no es misión de todo partido político formar cuadros o militantes para servir y proyectarse como líderes? 

Pero claro, muchos se hacen elegir y quedan como referentes únicos de sus partidos por varios años, incluso décadas, olvidando la misión de los partidos de formar ciudadanos para causas cívicas y políticas del futuro. 

Los líderes, caciques o caudillos no impulsan esta misión porque no quieren ser autores de sus propias competencias, si es posible no quieren ser sustituidos, sino quieren eternizarse en los cargos y poder partidario.

Péante ningo la pa’ã (*). Ya tienen subsidio como aporte estatal a los partidos, subsidio por votos recibidos, liberación de impuesto por importación de ciertos objetos para uso partidario. ¿Uno más?

(*) Es el único obstáculo

ebritez@abc.com.py

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