Otro escombro

Que los ganadores de las elecciones realicen nombramientos en pago de favores no es tan delicado y grave. Viene a cuento por el extraño nombramiento como consejero de IPS del exsenador Julio Velázquez.

El ideal de dar el cargo solamente a los más capaces cede siempre ante la realidad de que el ejercicio del poder requiere de una cuota de simples agradecimientos a quienes trabajaron de voluntarios, pero también necesita pagar facturas a quienes se jugaron clara y abiertamente por la facción que resultó ganadora. Otros, en cambio, se benefician después por alianzas de conveniencia.

Lo malo de la contratación del exsenador Velázquez es que no se trata de una alianza por conveniencia, ya que carece de votos en el Congreso y algunos dicen que tampoco ya lo tiene en las bases. Tampoco es un pago de favores pues, como se sabe, no puede recibir un “premio a la lealtad” por no haberse enrolado al movimiento político ganador de las elecciones de abril pasado. Es decir, no perteneció al movimiento Colorado Añetete y, por tanto, el ganador, hoy presidente de la República, no le debe favores anteriores.

Es más, podría decirse, inclusive que trabajó en contra, si tenemos en cuenta que Julio Velázquez presidió una sesión mau de la Cámara de Senadores en la cual se aprobó la modificación de los estatutos para hacer viable el golpe cartista en contra de la Constitución y en favor de la reelección presidencial vía enmienda. Los amigos del hoy presidente estaban en contra de aquella maniobra, quienes hoy consienten el nombramiento de un violador de la Constitución. Eso es lo grave.

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Busquemos la explicación por el lado de esa práctica conocida como Código de Solidaridad entre políticos; los caídos deben suplicar a los ganadores un lugarcito en el presupuesto, que los líderes exitosos se ven obligados a considerar “en nombre del partido”. Velázquez habrá hecho lo suyo con Marito para no sufrir la sequía de la llanura, para lo cual el grupo Añetete habrá encontrado en su currículum su posición anticartista (sin considerar la primera época de cuando fue titular de Senadores por la gracia de HC). Se le habrá aplicado entonces el principio: “los enemigos de mis adversarios son mis amigos”.

Pero cuidado, porque siendo “enemigo” del cartismo, Velázquez actuó como un cartista más aquel día que presidió la sesión mau, gesto que no habrá sido gratuito. No obstante, no es necesario tener cuidado si el plan es utilizarlo para algo, como lo hizo en su momento HC. La cuestión sería entonces ¿qué es ese “algo”?

ebritez@abc.com.py

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