Prevenir gastos y desgaste

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Se acerca fin de año y los gastos se multiplicarán más que con arte de magia, con “karma” o consecuencias. Se anuncie o no, seguramente saldrán del presupuesto que teníamos estipulado mentalmente o, la minoría, anotado. También los diferentes comercios están a la caza del aguinaldo, ofreciendo un sinfín de productos por toda vía. Por eso es importante centrarnos, planificar desde ya cómo pasaremos el verano y las vacaciones -si es que las tenemos- La cuenta de servicios básicos aumentará.

El verano deja atrás los días de frío, y aunque dicen que en el calor sufrimos menos, no así en el bolsillo, pues el costo de la factura sube notablemente. Hay que reforzar el presupuesto normal familiar de consumo de agua y luz (sumas de las que muchos integrantes de la familia no tienen ni idea). Así que organizar las noches de 40 grados es una buena salida (compartir una habitación con aire, invertir en los a/a ecológicos, retornar ciertos días al ventilador, colocar tela metálica en las ventanas, duchas rápidas, canillas que no pierdan, etc.) pequeñas decisiones ayudan bastante. Justamente en esta estación, que es cuando más se demanda buen servicio (cortes), van a reflotar las quejas y opiniones de que aquí la electricidad, por las represas, debería ser de bajísimo costo para el usuario. En la realidad, la cuenta vendrá a fin de mes y bien gordita. Una pregunta simple que debemos hacernos es en qué necesitamos gastar, sin olvidar las “tonterías”, porque como dice el experto escalador -al armar su mochila-: la suma de lo pequeño hace al gran peso. Tenemos en la lista imaginaria regalos (algunos por compromiso, gentileza, reciprocidad), ropa nueva para eventos de fin de año, colaciones, arreglos de la casa, del vehículo, y tal vez más adornos navideños, entre algunos puntos. Debemos pensar con calma y no dejarnos devorar por el consumismo, la presión, el apuro, y gastar más de lo que tenemos o tendremos. Pensar fríamente en los gastos, sacar cuentas es inteligente y saludable. Eso no impide darse algún gusto; pero no compararnos con lo que gastan otros, sino de acuerdo a nuestra capacidad económica. Nosotros mismos, lo que ganamos, nuestro trabajo, nuestra realidad debe ser la base. De paso vale decir que gastar mucho no garantiza estar mejor o pasarla bien. Ahorrar es un concepto “pasado de moda”, hoy se dice invertir... Hasta de las cirugías estéticas dicen eso, en pro de una mejor imagen para una posición más acomodada; de igual manera, hay una larga lista de cosas materiales que se instalan en la mente (deseo) por la publicidad directa o indirecta. Ideas claras entonces para sacar cuentas reales de qué podemos y qué tendrá que esperar o quizás ser descartado, ¿por qué no? Elegir otro estilo de vida, más sencillo puede ser también un alivio, un nuevo camino. Finalmente, no olvidemos que enero nos traerá el ramillete municipal. Y febrero los gastos de inicio de la escuela de los chicos. Si ganamos dinero de manera honesta, administrémoslo con prudencia y sabiduría. Si tenemos la gracia de un trabajo estable o independiente y regular, cuidémonos previniendo el malgasto y endeudamiento, la enfermedad. Estamos a tiempo.

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