Volvió

Nuestras peores sospechas se han confirmado.

Durante su gobierno, Horacio Cartes empoderó a sus gerentes, los puso en puestos claves de negocios millonarios del estado paraguayo y cuando se fueron de los cargos, se alzaron con informaciones estratégicas. Puso a la mayoría de sus ejecutivos en lugares como ANNP, Petropar, DINAC, INC, las binacionales Yacyretá e Itaipú, Policía Nacional y Fuerzas Armadas, Ministerio del Interior, la banca estatal y otras áreas determinantes. 

Cartes blanqueó a sus gerentes inventando –por decreto– un “Centro de Gobierno” y al frente puso a otro de sus gerentes. El estado se convirtió en su empresa. 

Pero, como todos sabemos, la información es poder. 

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Así que, cuando se fueron Cartes –y todos sus gerentes–, se llevaron valiosas informaciones. De mercadotecnia, de estructuras financieras, proyectos de inversores, datos de productividad y de competencia. Se fueron con conocimientos de las fortalezas y las debilidades, nos dejaron la tremenda fragilidad del Estado para competir en rubros donde el sector privado, con un poco de información, es poderoso. 

La confirmación de las peores sospechas saltó la semana pasada cuando se anunció que Jorge Méndez, extitular de la Industria Nacional del Cemento (INC) durante el cartismo, será el gerente de una cementera (inversión de Cartes en alianza con el grupo Jiménez Gaona y Lima). Muchos nos quedamos mudos, pero así también se quedaron inversores italianos que habrían presentado al gobierno de Cartes un proyecto similar para instalar un negocio en la misma zona y, casi por el mismo monto. 

El anuncio tuvo sabor amargo. Nos enteramos mientras el Presidente Mario Abdo Benítez recibía al cuestionado empresario tabacalero José Ortiz (tripa y corazón cartista) en el Palacio de Gobierno. Todavía no silenciamos los sonidos de la ilegal enmienda, del atropello al local del PLRA; aún no han terminado los casos judiciales paridos en aquellos fatídicos días de marzo donde Ortiz, por cierto, puso su empeño y apareció en los cruces de llamadas. Menos aún ha acabado el dolor por la muerte de Rodrigo Quintana.

¿Podía Abdo Benítez abrir, literal, metafórica e incondicionalmente sus puertas a todo aquello que el pueblo paraguayo rechazó en las urnas? 

Damos la bienvenida a las inversiones y a las fuentes de trabajo pero no a la impunidad. Los cartistas no hicieron autocrítica ni rectificación de conductas sino además siguieron haciendo denuncias y disparando al mismo corazón del entorno del Presidente de la República. 

No somos pocos quienes pensamos que con este gesto de Abdo Benítez, Ortiz volvió al Palacio de Gobierno y Cartes puede estar volviendo al poder. Si es cierto que el gobierno estadounidense negó visa a HC, deben estar preguntándose cómo diablos es que el Presidente paraguayo les abre las puertas del Palacio y del poder... otra vez. 

mabel@abc.com.py

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