Juicio a la ex cuidadora de Roa Bastos, en medio de acusaciones mutuas de abandono

Cesarina Cabañas, ex cuidadora del fallecido escritor Augusto Roa Bastos, soporta desde ayer un juicio oral y público por abandono, lesión grave y hurto agravado. La audiencia se inició en medio de acusaciones.

Se habla de abandono, tanto por parte de la querellada como de la querella ejercida por Mirta Roa, hija del Premio Cervantes. El acto prosigue hoy, a partir de las 08:00.

Como primera medida, el abogado defensor Héctor Alcaraz planteó una excepción de falta de acción con el fin de excluir la querella promovida por la hija del escritor y un incidente de inclusión probatoria, a los efectos de introducir como prueba una carta supuestamente firmada por Roa Bastos, favorable a su representada. Ambas peticiones fueron rechazadas por el Tribunal de Sentencia integrado por Gustavo Amarilla, Lourdes Cardozo y Héctor Capurro.

Posteriormente, tanto la fiscala María Teresa Ruiz Díaz como el abogado querellante Oscar Paciello (h) se ratificaron en la acusación presentada contra Cesarina Cabañas, por los delitos de abandono, lesión grave y hurto agravado. De acuerdo a la acusación, la mujer se aprovechó de la confianza y la edad avanzada de Roa Bastos para despojarlo de bienes materiales, beneficiándose con 26.900 dólares americanos y dos casas, una ubicada en Luque y otra en Fernando de la Mora, entre los años 2002 y 2004. Afirmaron, además, que la acusada dejaba al novelista llaveado solo en su departamento en el edificio Boulevart, por días seguidos sin comida.

En su declaración ante el Tribunal, la acusada negó totalmente los cargos y afirmó que, en realidad, el escritor fue abandonado por sus hijos y que durante los casi nueve años que trabajó a servicio de Roa Bastos ninguno de sus hijos lo visitó, ni siquiera cuando estuvo internado en diferentes ocasiones. Afirmó que el escritor le regaló la residencia de Fernando de la Mora como reconocimiento por la dedicación y que el dinero (US$ 26.900) corresponde a su ahorro.

Roa Bastos, Premio Cervantes, falleció el 26 de abril del año pasado, a raíz de una complicación derivada de un accidente sufrido en su departamento que le causó una lesión en la cabeza.

"Es totalmente falso que le hice pasar hambre. Es mentira que lo dejé abandonado", alegó, tras asegurar que la familia del escritor le dejó de lado cuando Roa Bastos manifestó su intención de adoptarla.

LOS TESTIMONIOS

Aurora Mena
, esposa del portero del edificio en que vivía Roa Augusto Bastos, declaró ayer ante la justicia que en una ocasión el novelista salió al balcón para pedir un poco de comida, porque tenía mucha hambre, pero no podía salir, debido a que Cesarina Cabañas lo había dejado llaveado. Una vez apartada Cesarina, Aurora se ocupó del cuidado del escritor.

Alejandro Maciel, médico del escritor, dijo ayer que no observó "nada raro" en su paciente, pero advirtió que su salud se encontraba en grave estado a causa de problemas cardiacos y de próstata.
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